Perú, la Des-topía Neoliberal y la Soberanía

A propósito de la lucha patriótica por la recuperación del Gas de Camisea y la soberanía energética de la nación, van estas reflexiones.

Por Diario La Primera | 19 ago 2010 |    

En el Perú, la elite dominante, que tiene añoranzas del reino nobiliario, y que aprendió la gobernabilidad de la oligarquía, ya perdió sus bases de poder anteriores y se adecúa a la eificación del Imperio. Para ello, asume el Perú como una Des-topía. Es decir, como un Lugar sin Nación, como un territorio de flujos, en el cual solo les queda ser lobbystas intermediarios de los grandes flujos del capital internacional. Esta Des-topía no requiere comunidad de ciudadanos con soberanía, por lo que reducen la política al espectáculo, mientras organizan el Estado en base a un exacerbado presidencialismo, cuasi monárquico, que se asume sobre todo como el orquestador de la entrada de inversiones transnacionales a los recursos de la nación. Corporativizan el territorio en fragmentado archipiélago minero-energético, en el cual las empresas internacionales asumen los atributos del poder local, en pacto con la elite del Estado.

Las reificaciones del Imperio y la vasalla Des-topía, son objetos que se pretenden naturalizados y eternos. El curso de la historia los vuelve a la realidad, que la crítica emancipadora adelanta. El Imperio USA no solo ha generado la profunda recesión actual y la crisis de la economía casino, sino que la sobre acumulación se ha expresado en una multipolaridad económica mundial, en la cual países emergentes están reconfigurando la escena mundial, con creciente independencia del poder imperial. Ha entrado en crisis la centralidad euroamericana y su colonialidad del Poder; se ha abierto el encuentro fructífero de civilizaciones y la emancipación multipolar.

Los Estados Nación, desmintiendo la propaganda que van a desaparecer, se afirman como instrumentos fundamentales para hacer frente a la crisis del capitalismo actual. Para ello requieren superar las Repúblicas elitistas, que expropian la soberanía a los pueblos para encerrarla en las oligarquías, en la jefatura de Estado o en sus cuerpos de representación.

Es necesario refundar la Republica, sustentándola en la soberanía afincada en la comunidad de ciudadanos, libres, justos, solidarios, la que institucionaliza el campo de la política, sin dejar de mandar participativamente. Los nuevos desafíos de la humanidad en la nueva era digital, desafíos ambientales, energéticos, alimentarios, biológicos, productivos, sociales, de conocimiento, dan y requieren mayor fuerza de los derechos de los ciudadanos, depositarios del poder soberano en el marco territorial de los Estados nación y los sistemas de gobierno continental y mundial compartido.


    Manuel Dammert Ego Aguirre

    Manuel Dammert Ego Aguirre

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