Perú: ¿cuál modelo?

1.- La discusión acerca de los “modelos económicos” está ligada al debate acerca del camino que debieran seguir los países que aspiran superar su situación de inestabilidad, atraso, pobreza y desigualdad. En nuestro caso, continuar con el crecimiento de la economía (ahora con un PBI per cápita superior a los cinco mil dólares) pero que no dependa tanto de las exportaciones de productos primarios, que logre fortalecer los mercados internos en perspectiva de una industrialización básica, condición para el aumento del trabajo calificado y el salario decente. Es decir, como dicen los chinos, pasar de ser un país de “ingresos medios” a otro “medianamente desarrollado”.

| 10 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.5k Lecturas
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De ahí la “economía nacional de mercado” del Plan de Gobierno de GANA PERU y su propuesta de cómo superar las restricciones de conectividad, financiamiento y de calificación de la mano de obra para ampliar y articular los mercados internos. Para conseguir este tránsito de la economía, se requiere un Estado soberano y con suficientes recursos, instituciones eficientes y también una nueva voluntad política colectiva.

2.- Es verdad que con la caída del muro de Berlín, el modelo de la economía centralizada del comunismo fue echado al traste de la historia. Para avanzar hacia el desarrollo, qué duda cabe, se requiere una economía de mercado que despliegue todas las potencialidades que se cobijan a su interior, competencia, iniciativa e inventiva, etc. Pero el mercado de por sí y suelto en plaza, crea riqueza pero también explotación y desigualdad. Aprovechar las fuerzas del mercado para avanzar hacia el desarrollo es una tarea de un Estado promotor, fuerte y eficiente. No necesariamente grande.

Aunque hay muchos matices a tomar en cuenta. Así, los chinos hablan de su “economía socialista de mercado”, y en Argentina cómo no reconocer las profundas diferencias entre la economía del extremismo neoliberal durante la época de Menem y el capitalismo popular impulsado por el Kirchnerismo.

3.- Nuestro modelo de “crecimiento con inclusión social” ha sido malinterpretado por algunos como si se tratara de favorecer la inversión a como sea y donde sea, y que los exiguos ingresos del Estado sirvan para solventar los programas sociales (lucha contra la pobreza) y los gastos en una educación de pésima calidad para los pobres y de una atención en la salud pública literalmente de sobrevivencia. En términos de Marx (ahora, de nuevo, de moda en Europa), “la reproducción de la fuerza de trabajo”, en las áreas más deprimidas, correría a cuenta de los programas sociales del Estado, Es decir para asegurar el “cholo barato” que permita aumentar la “competitividad” (mayor tasa de ganancia) de los grandes inversionistas. En fin, aunque con otras palabras, seguir manteniendo “el modelo”.

Por el contrario, el “crecimiento con inclusión social” es un único concepto, donde la inclusión es parte constitutiva del crecimiento (que los programas sociales sean transitorios y se anuden a pequeñas propuestas productivas). Que la pobreza sea derrotada porque el nuevo tipo de crecimiento genere cada vez más empleo o autoempleo dignos y con salarios justos. Solo así nuestro crecimiento responderá al sentido de las mayorías a favor de la Gran Transformación.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista

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