¿Perú para todos?

Hace un tiempo atrás me correspondió ser comentarista de un reconocido experto que señaló que la economía nacional era un gran avión, Jumbo, que estaba despegando y nadie lo podía detener. Yo le comenté que no teníamos un gran aeroplano, que despegaba con pocos pasajeros y que podía estrellarse. La semana pasada Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, nos señaló que los logros económicos deben compartirse y no se queden en pocas manos, recordándonos que pese al auge, falta mucho por hacer.

| 26 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.2k Lecturas
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El mensaje solo fue retomado por el segundo periódico a nivel nacional que editorializó sobre “El verbo compartir”. Nada en los otros medios de comunicación nacional. Se resaltó que el concepto compartir en el lenguaje de los organismos multilaterales refleja una creciente preocupación por la desigualdad en los países emergentes que experimentan la reducción de la pobreza y del desempleo, pero no abordan la injusta distribución del ingreso. El tema de la desigualdad no es solo una preocupación de estos organismos, sino que es parte del lenguaje común en Benedicto XVI, Michael Porter, Joseph Stiglitz, Paul Krugman, entre muchos otros. Lo hemos señalado en diversas oportunidades: mayores niveles de desigualdad tienen efectos negativos en los ámbitos económico, social y político.

El gobierno ya retiró de su agenda el tema de la reducción de las desigualdades. Los programas, en su mayor parte asistenciales, se circunscriben a la lucha contra la pobreza extrema. Ya no se habla más de los límites a la propiedad agrícola, especialmente en la costa y selva peruanas que promueven la reconcentración del ingreso a favor de pocos. Se ha reiterado hasta la saciedad que no existe criterio eficientista alguno que justifique propiedades de varios miles de hectáreas. El gobierno ya se olvidó que las grandes irrigaciones en la costa deben realizarse para provecho de pequeños, medianos y grandes productores. Los retrocesos en relación a Olmos son conocidos por todos. Se vienen otros proyectos, pero no hay criterios para abordar el tema. La norma relativa al control de grandes fusiones y adquisiciones de INDECOPI a través del Congreso de la República, duerme el sueño de los (in)justos.

Es positivo que el titular del MEF ahora se refiera a la necesidad de evaluar cómo lidiar con los flujos de capital externo y el riesgo de caer en una enfermedad holandesa. Esta semana el presidente del BCRP se refirió desde el exterior a los riesgos vinculados al excesivo crecimiento del crédito, incremento de los precios de los activos y un déficit en cuenta corriente muy grande. Enhorabuena. Sin embargo, lo distributivo sigue fuera de agenda. Todas las propuestas del gobierno deben ser evaluadas a la luz, tanto de una perspectiva de mediano y largo plazo como de este criterio. La evaluación económica-social de proyectos proporciona muchos elementos para tomar en cuenta.


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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico