Periodista evaluó riesgos en Nazca

A la luz escalofriante de lo que está pasando con las avionetas que parten de Nazca y aterrizan de emergencia en el arenal o en la Panamericana, o se desbaratan letalmente contra un muro matando a cinco turistas franceses, lo que voy a narrar en estas líneas indigna particularmente. Y esta denuncia implica directamente a los generales de la FAP (r) Aurelio Rubén Crovetto Yáñez y Santiago Domínguez Perdomo, presidente del Directorio y gerente general de Corpac, ­ese foco infeccioso que está en la jurisdicción del ministerio de Transportes y Comunicaciones, esa casi dependencia de Lan-Chile.

| 30 abril 2008 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.8k Lecturas
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Tengo ante mi vista un informe del Órgano de Control Institucional de Corpac. Está fechado en diciembre del año 2007 y lo firman la contadora Delia Elizabeth Díaz Durán, jefa del Órgano de Control Institucional, y el abogado Carlos Guevara Vereau, auditor encargado. Entre innumerables perlas que demuestran que a Corpac habría que fumigarla, brilla una especialmente maligna.

Se refiere a la contratación de una persona sin calificación profesional para la evaluación de riesgos en ciertos ­aeropuertos, incluyendo el de Nazca. Me refiero, fatalmente, a una colega periodista muy respetable por sus trabajos de investigación pero sin ningún mérito académico o técnico como para recibir semejante encargo.

Mónica Vecco Ordóñez, en efecto, fue contratada por Corpac en los años 2006-2007 “para evaluar los riesgos de los aeropuertos de ­Iquitos y Nazca” y, en un segundo tramo, para hacer lo mismo en los aeropuertos de Cuzco, Arequipa y Ayacucho.

La auditoría interna señala, en inflamado tono, lo siguiente: “…se advierte que la contratada es bachiller en periodismo, con experiencia en su especialidad, no evidenciándose que tenga especialización, calificación, conocimientos, ni experiencia en servicios de aeronavegación… o que haya realizado trabajos similares por los que se le contrató”.

Además, la orden de su contratación vino de la gerencia general, no de la Gerencia Central de Aeronavegación o de la Gerencia Central de Aeropuertos, con lo que se violó toda la normativa vigente para encargos de esta responsabilidad.

En lo que se refiere a Nazca, el trabajo que debía realizar Mónica Vecco se describió así contractualmente:

“Investigar los potenciales riesgos sociales generados como consecuencia de la implementación de los servicios aeroportuarios en el Aeródromo de Nazca. Investigar, identificar y comunicar las acciones realizadas por la Municipalidad Distrital de Vista Alegre, que impide la aplicación del TUA… (Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto)”

¿Cumplió su objetivo la colega Vecco?

El informe de control interno dice que no. “No se evidencia que haya investigado los potenciales riesgos sociales generados como consecuencia de los servicios aeroportuarios del aeródromo de Nazca, no ha determinado las acciones pendientes que permitan implementar los servicios aeroportuarios del Aeródromo de Nazca y no precisa el diseño de la estrategia que permita viabilizar la puesta en marcha de los servicios normalizados del Aeródromo de Nazca… En lo que respecta a las recomendaciones, la contratada no ­identifica qué problemas pendientes existen con los operadores…” ¡Pero si de eso se trataba el asunto!

¿Podrían haberse evitado las recientes muertes y los innumerables conatos de tragedia que todos hemos visto con Nazca como escenario? Nadie puede decirlo a ciencia cierta. Lo que resulta penalmente denunciable es que Corpac disponga así de sus recursos y se ría de los ingenieros y los especialistas.

La auditoría interna también descubrió que de los seis maltrechos informes, sólo dos fueron presentados, en primera instancia, a la gerencia general. En realidad llegaron primero a la presidencia del Directorio y, a pesar de ese salto a la garrocha, el gerente general “otorgó las actas de conformidad de servicio para el pago de los honorarios”, los que llegaron a la suma de 45,000 soles por ese rubro.

Y escribo “ese rubro” porque la colega Vecco también fue contratada por Corpac, en ese mismo periodo, como experta informática (que no es) “para el diagnóstico Web Size e Intranet Corporativo de Corpac”. ¿La Intranet de Corpac diagnosticada por una periodista? Por ese trabajo, que también se incumplió (“lo que dio origen a que se pague por un servicio que la Corporación no recibió”, página 49) la señorita Vecco percibió la suma de 26,400 soles. Una tercera contratación por algo que podría sí pertenecer a su especialidad –“Diseño de la Imagen Institucional de la Empresa”– figura en el documento oficial que tengo en mis manos con unos honorarios pagados de 48,000 soles.

Creo que Corpac y la ministra Zavala nos deben una explicación. Y pronto. Y ojalá que Mónica Vecco pueda decirnos cuán valiosos fueron sus informes para evitar lo que está pasando en Nazca.


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César Hildebrandt

Opinión

Columnista