Patético Fujimori

Escucho a Fujimori gracias a Manuel Delgado Parker, que envía a un reportero de los suyos al juicio de los 15 millones de dólares y que transmite en vivo, a toda trompeta y enterito, el discurso narcisista del reo. Manuel no puede olvidar esos tiempos dorados, cuando visitaba la salita del SIN para discutir la programación de RPP con su mentor y protector.

| 18 julio 2009 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |978 Lecturas
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El menos dotado de los Delgado Parker, Manuel fue, durante años, el megáfono del fujimorismo y el otrosí del montesinismo, que era lo mismo pero con metralleta. Pobre Manuel: podría haber sido consciente de que el poder lo tenía él, con la extensión y el éxito empresarial de su radioemisora, y no los truhanes con los que trataba y que le hacían creer que le estaban haciendo un favor. (Y lo mismo hace hoy, sin necesidad alguna, con el gobierno de García).

Pero vuelvo al tema de esta columna, que es el discurso de Fujimori. Pocas veces he oído algo más patético.

El tono sigue siendo enérgico, la voz alzada, el castellano hervíboro y la concordancia mendiga. Pero ya no es el mismo. Del líder de la ultraderecha en banda ya no queda nada.

Con Nakazaki al costado y Keiko de asesora, Fujimori está a solas con su miseria moral y su recién estrenada estupidez senil.

“Con los 15 millones de dólares evité un golpe de Estado”, grita varias veces. “Le evité al Perú el sufrimiento de un golpe de Estado”, añade. “Fue para evitar las incalculables consecuencias que habría tenido para el Perú un golpe de Estado que accedí al pedido de Carlos Boloña de pagarle 15 millones de dólares a Montesinos”, cantaletea.

¿Patético? Más que eso: bochornoso. ¿Quién le escribió ese discurso? ¿Melquíades? ¿La rana René? ¿El perro del hortelano?

Ni a Fulgencio Batista se le ocurrió decir algo como eso. Ni a Somoza. Ni a un macaco asustado se le ocurre decir lo que ayer dijo Fujimori.

¿Evitar un golpe de Estado pagándole al golpista en cierne 15 millones de dólares?

¿Pero qué gobierno de forajidos era ese?

Un hombre decente hubiera mandado detener al golpista, hubiera abortado la conspiración, hubiera salido a denunciar ante el mundo el intento sedicioso.

Pero a Fujimori la decencia le ha sido esquiva desde siempre. Y, además, él era socio de uña y mugre de Montesinos. Había robado gracias a Montesinos. Había ordenado matar junto a Montesinos. Había pagado a tránsfugas por intermedio de Montesinos. Había comprado canales de TV y periódicos y radios con la plata negra que le proveía Montesinos. Se había hecho rico gracias a las maletas que Montesinos le mandaba a Aritomi. Había mandado a estudiar a sus hijos al extranjero con la plata facilitada por Montesinos.

Y ahora pretende decir que el golpista Montesinos complotó contra Fujimori cuando se enteró de que Fujimori ya no quería ser Presidente (“yo quería darle la posta al doctor Tudela”, mintió ayer). O sea que el que quería deponerlo lo que quería era que continuara en el poder. ¡Ni Cantinflas la hubiera hecho mejor!

¿Y, además, cómo iba a denunciar al golpista que era su secuaz siendo él mismo, intrínseca y permanentemente, un golpista? ¿O es que con Fujimori no vivíamos un golpe de Estado vitalicio?

¿No era vivir en un golpe de Estado vivir sin Poder Judicial independiente, con Blanca Nélida Colán en la Fiscalía, con el Congreso “mayoritariamente fujimorista” así fuera comprando a Beto Kouri y a la gentuza parecida a él? ¿Y no fue golpe de Estado neutralizar al Tribunal Constitucional, usar a la Sunat como pata de cabra, silenciar a la Defensoría del Pueblo, envilecer a la ONPE para hacer trampas a la hora de los votos?

¡Así que el golpista decidió pagar 15 millones de dólares para evitar el golpe de Estado de su socio!

Y entonces, señora Keiko, dígame usted: ¿por qué, desvanecida la amenaza del golpe, su apá siguió defendiendo a Montesinos hasta el último minuto? Y dígame, acabado señor Nakazaki: ¿por qué, si se había desmantelado la conspiración gracias a los 15 millones con los que se sobornó al golpista, Fujimori terminó huyendo del Perú y diciendo que su vida peligraba?

¿Y por qué devolvió esos 15 millones de dólares con dinero pestífero acarreado desde Tokio por Aritomi? ¿No fue justo en el momento en que se supo que Suiza había descubierto una cuenta de más de 50 millones de dólares de Montesinos?

En fin, para qué seguir haciendo preguntas si ya sabemos que las respuestas van a ser babas, mentiras, taradeces, pensadas para que las aplaudan los pícaros o los descerebrados.

En todo caso, gracias señor Alberto Fujimori. Con su discurso de ayer, usted quedó más expuesto que nunca. Nunca fue más gánster y más indecoroso. Gracias de veras.

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César Hildebrandt

César Hildebrandt

Opinión

Columnista