Paradoja del siglo XXI

La paradoja que vivimos en el mundo y particularmente en el Perú con respecto a la movilidad automotor es que hoy contamos con vehículos más seguros, más potentes, más veloces y más costosos y hoy contamos también con la mayor cantidad de muertos, lesionados y discapacitados como consecuencia de los accidentes de tránsito.

Por Diario La Primera | 20 set 2010 |    

Tenemos carreteras más anchas en algunos casos, asfaltadas con tecnología moderna en otros pocos casos y los vehículos, cada vez más, se estrellan o se desbarrancan más. Gastamos mucho más en tecnología automotriz pero cada vez tenemos menos pilotos responsables, expertos en conducción defensiva y aptos para conducirlos eficientemente. Cada vez más, compramos más vehículos automotores con la más sofisticada tecnología, pero cada día disfrutamos menos en la vía pública debido a lo caótico de nuestro tráfico. Hay cada día más camionetas todo terreno, más grandes, más confortables y más seguras, con más consumo de combustible para movilizar a cada vez menos personas. Los poseedores de esta tecnología automotriz de punta, en buena cantidad, posiblemente tengan cada vez más grados académicos en su haber en esta loca carrera con ansiedad de por medio a la conquista de títulos, pero cada vez más demuestran la falta de contenido y se evidencia en el día a día porque muestran menos valores en la vía de todos, menos sentido común, menos solidaridad pero sí más prepotencia. Probablemente mayor conocimiento de asuntos técnicos y financieros pero menor capacidad de entendimiento de lo que sucede en la vía pública o la vía de todos, ese gran espejo de nuestras relaciones humanas como comunidad, donde aflora realmente de lo que estamos hechos; es en la vía pública donde se saca a relucir si lo que brilla realmente es oro o plomo, pareciéndose muchísimo a los otros propietarios de la vía pública, los mal odiados pilotos del transporte público urbano de nuestras principales ciudades. Conducimos temerariamente más rápido y nos demoramos más en llegar a nuestro destino. Todo lo positivo que fue y es, y bastante para la humanidad, con el advenimiento del automotor los mismos que lo inventamos hace poquito más de cien años, somos capaces de convertirlo hoy en una seria pesadilla, pero la responsabilidad no es del fierro, es del que conduce el fierro. Hasta mañana.

    Federico Battifora