¿Para qué sirve?

El ultraizquierdismo no sabe ganar elecciones ni gobernar; entonces ¿para qué sirve?, ¿para hacerle el juego a la derecha?, escribe el exultraizquierdista Luis Favre, burlándose de la renuncia de Carlos Tapia y de su referencia al daño que produce su influencia en el actual gobierno.

| 27 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 3.7k Lecturas
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La idea de un izquierdismo “ultra” es normalmente asociada a la de extremismo o ausencia de flexibilidad política. El propio Favre lo expresa en sus términos: ultraizquierdismo se aplica a la forma, a grupos que proponen iniciativas que sobreestiman el nivel de militancia. (…) Ultraizquierdismo: grupos que desconocen el tiempo de los acontecimientos o emplean un tono altamente exaltado en su propaganda (comentarios en las redes sociales)

Si ésta es la definición, nada tiene que ver con Tapia o con la izquierda que acompañaba a Ollanta. Y eso de que la izquierda (no la ultraizquierda) no sirve para ganar elecciones es desconocer la historia del país y el propio resultado de Ollanta con banderas radicales en el 2006, que estuvo a un paso de la victoria.

Pero el mensaje principal no es el electoral sino el gubernamental, pues Favre se propone como el que sabe cómo no hacerle el juego a la derecha y el que está permitiéndole a Ollanta hacer un buen gobierno.

Veamos: a comienzos de esta semana llegó la información que Luis Favre, el asesor argentino-francés-brasileño del presidente Ollanta Humala, había sido visto en las oficinas de San Isidro de la Minera Buenaventura, uno de los socios principales de Yanacocha cuando faltaban muy pocos días para el comienzo de la huelga de Cajamarca contra el proyecto Conga.

El siguiente día, otra versión lo ubicaba en altas horas de la noche en los pasillos de la Presidencia del Consejo de Ministros, reunido con el gerente de Yanacocha y el jefe de la Unidad de Conflictos.

Cierto que los tres podían haber estado conversando sobre sus respectivos pasados de izquierda, de cómo cambian los tiempos y de lo bien que les está yendo a cada uno. Pero lo más probable es que estuvieran discutiendo sobre cómo influir en el gobierno para que no haya retrocesos en las decisiones sobre la inversión minera.

Hay muchas historias sobre que Favre recomendó bajarle el perfil a la megacomisión de investigación sobre Alan García, que tuvo su papel en el nombramiento de los representantes del Ejecutivo ante el directorio del BCR que dan mayoría a Velarde, en los cambios en el reglamento de la ley de consulta, etc.

Es decir, la manera de no hacerle el juego a la derecha es actuar directamente como de derecha; éste es el evangelio político del asesor que afirma que eso es saber gobernar.

¿Y con qué acredita su sapiencia? Con dos cosas: uno, el gobierno es hoy muy amigo de las empresas y hay muchos inversionistas que quisieran sentarse al lado del Presidente como antes lo hacían con Alan García; dos, las encuestas siguen favoreciendo al Presidente aunque hayan mermado el entusiasmo original.

Si esto es lo que usted quiere, señor presidente: inversiones y encuestas, Favre es su mejor asesor. Pero si usted no quiere Congas, Andahuaylas, retrocesos de apoyo en los sectores C y D, descontento en la militancia nacionalista y alejamiento de sus mejores amigos, entonces revalúe los consejos que ha estado atendiendo últimamente.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista