Para que salga ‘gratel’ tu matrimonio

Ahora que estoy con el corazón más roto que recibo de ‘telo’ tramposo, añoro el sueño compartido.

Por Diario La Primera | 09 oct 2008 |    

Ese que viene del buen amor, como le llaman los poetas; es tan difícil hallarlo. Si se topa con esto, no se espante y matrisuicídese sin más. Podría ser el amor todo lo que Ud. necesite, como cantaba Lennon ¿Quién no ha soñado con desposarse con la amada de una forma personalísima, contra todo lo que el mundo y sus convenciones prohíben? Porque si para algo servimos, en esta existencia aburrida, llena de espantos políticos y canalladas, es para cambiar el mundo. Y eso sólo lo puede el buen amor. A la franca: casarse es más fácil que atrapar a Rómulo León sino fuera por la policía monga y el juzgado de turno que se convirtieron en Teletubbies. Ud., malapalabrero, a punto de fijar la eternidad de su familia, cerrando definitivamente cualquier capítulo ‘malhechor’, escuche mi plan campestre nupcial. De arranque, diré que la mujer debe ser de esas -pocas- que valen la pena: Que no le importe el lujo -no se vale eliminarse, termine de leer la columna-. Se casará a través de la boda comunitaria (no corre llamarla “masiva”, suena a pelotón). Que no pase de cien solcitos. Los anillos serán tatuados. Aguante y sea macho, hombre. Eso sí, nada de crucecitas o unicornios; son convenientes porque son para siempre -imposible sacárselo para la pollada-. Separe su caja de chelas y lleve un salvavidas, porque se celebra en un río fuera de Lima, al mediodía, con ese sol espléndido al salir de la capital. En mototaxi y con las latas atrás, amarradas con bolsitas de maca. Mándense hasta HuarochirÑ Eso sí, con rock, porque ya sería un video de la Páucar si se pone en el reproductor mp3 cualquier folclor. Hemos dicho boda inusual, ¿no? Más un par de amigos fidelísimos, una olla de cebiche o con pachamanca. Ahora, vendamos todo esto, a los padrinos de la boda. Facilito.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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