Para evitar confusiones

Por recientes situaciones enojosas, nuestro diario se vio precisado a poner las cosas en su sitio y responder a una revista que pretendió atribuirnos no solo la condición de voceros oficiosos del gobierno, sino hasta de instrumento del Ejecutivo.

| 07 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 915 Lecturas
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Aunque el asunto ha quedado aclarado en forma contundente, ese hecho nos da pie a algunas reflexiones, para que nadie caiga en confusiones.

En primer lugar, valga reiterar que nuestro matutino de ninguna manera practica el periodismo cortesano que tanto gusta a ciertos medios que medran a la sombra del poder y de los favores del régimen de turno o de intereses económicos.

Esa práctica, en no pocos casos, los ha llevado por el camino de la corrupción y la claudicación, sobre todo, en los años en los que se compraban o, mejor dicho, se vendían las líneas editoriales, para vergüenza nacional.

Nuestra línea, independiente y ajena a cualquier influencia empresarial, partidaria o estatal, nos ha dado la satisfacción de contar con las preferencias del público, hasta convertirnos en uno de los medios con mayor nivel de fidelidad y de identificación de nuestros lectores, algo que solo se logra con calidad, pluralismo e independencia.

Esa línea ha irritado a no pocos poderosos, como los que hasta hace muy poco, nos impusieron un veto publicitario que llegaba a extremos enfermizos, es decir, que nos negaban la contratación de publicidad, a la que los medios, en democracia, tienen derecho solo por su nivel de lectoría y presencia nacional, sin que deban mediar preferencias ni discriminaciones odiosas que lamentablemente se mantienen en algunos sectores, por una absurda inercia.

La independencia de la que nos preciamos, no ha sido en modo alguno afectada por el hecho de haber tomado partido, con claridad y lealtad y sin subterfugios, en eventos electorales.

En esas oportunidades respaldamos plenamente las opciones con las que se identificaban nuestros lectores y que pensábamos, eran las más convenientes para el desarrollo político y económico y para el progreso social del país.

Ello no ha significado de ninguna manera, incondicionalidad con nadie y aquí no hay injerencia oficial ni privada sobre quienes emprendimos el camino de construir una opción de información, opinión y comunicación libre y veraz, al servicio solamente de los altos intereses de la sociedad y de la Patria.

Basta una mirada a nuestras páginas plurales para comprobar que muestran al lector, opiniones y enfoques que van desde la marcada crítica hasta la afinidad con el gobierno y que son expresadas con total libertad, sin sectarismos de ninguna índole.


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