¿Para qué dejé la mala vida?

Lupita está muy preocupada porque el salir de la vida mala, el abandonar el oficio más antiguo del mundo, le han quitado la libertad.

| 12 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 968 Lecturas
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Harta de cobrar por su cuerpo, la tarde de un sábado, hace tres años, frente a la imagen de la virgencita de su pueblo, juró que jamás iba volver a las andadas y que se enamoraría de un hombre sano y bueno para seguir su vida fuera del pecado junto a sus tres menores hijos. Se enamoró de José, un empleado público de cuarenta años de edad, que también se enamoró de ella porque se dio cuenta que tenía un corazón enorme y tierno con quien podía convivir bajo la felicidad de un hogar. Alquilaron un minidepartamento en el barrio de José y lo acondicionaron pensando que el nido de amor de ellos debiera estar nutrido por el cariño, el respeto, la felicidad y la comprensión. Sin embargo, la armonía duró muy poco por la culpa de los chismosos y chismosas del barrio que se enteraron del pasado de Lupita y convirtieron su historia en la comidilla morbosa de todos. Los chismes llegaban a los oídos de José como punzadas de cuchillos hirientes que animaron sus celos y lo empujaron a la desconfianza. Cierta noche, José llegó a su casa con hartos tragos encima y la amargura revuelta, porque uno de sus compañeros de trabajo le dijo, en medio de la borrachera, que su mujer, Lupita, se movía muy bien en el baile del amor. Juan llegó a la casa enardecido después de reventarle la cara al atrevido y le increpó a su mujer su pasado como nunca jamás lo había hecho. Siempre entendió que eso era cosa del pasado, pero se llenó de rabia y de celos porque las habladurías del barrio le seguían llegando con más y más fuerza. José, lleno de celos enfermizos, entonces le prohibió a Lupita salir sola de casa y hablar con los vecinos ,visitar a sus familiares y contestar el celular de sus amigas de su vida pasada . Debía vivir encerrada en el minidepartamento, solo en compañía de sus hijos menores. José se convirtió en un guardián celoso y brutal y Lupita en una mujer triste que ha perdido su libertad. Anhela ahora vivir sin muros que la abruman; pero aguanta todo por sus tres menores hijos.


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