Papaeándose al Perú

Si los socios de cualquier entidad descubriesen que el gerente de ésta se gasta un dineral en promocionar algún producto no disponible, con el cuento de ampliar la clientela, fijo que lo echarían.

Por Diario La Primera | 07 ago 2008 |    

Pronto veremos si esto que resulta absolutamente lógico en cualquier organización, por el elemental principio de costo-beneficio, funciona en el gobierno que predica austeridad y eficiencia.

El dos último, el Ministerio de Agricultura autorizó el gasto de 1´290,144 nuevos soles en dos nuevas etapas de la campaña televisiva-radial “Papea Perú”, con el aparente fin de promover un mayor consumo de papa.

Este esfuerzo sería inobjetable, si no fuera por: 1) No existe en este momento, ni habrá en todo el semestre, ninguna sobreoferta de papa, porque el período grande de cosechas culminó en junio, y 2) La primera etapa de esa campaña, desplegada por un costo de S/. 1´080,172, sólo favoreció a los grandes intermediarios y comerciantes del tubérculo; porque éstos, ante el ligero incremento de la demanda, respondieron aumentando los precios al público, pero sin trasladar ni un ápice a los productores.

Esto sucedió porque Agricultura no quiso entender que la mejor publicidad es una buena oferta y desarrollar un programa de ferias del productor al consumidor, con el fin de interrelacionar directamente a éstos dos frentes, lograr mejores precios para ambos, combatir, por medio de la competencia, a la acción especulativa de los intermediarios y generar un incremento estructural del consumo.

Ahora, como si ignorase que la poca papa que produce la costa central en estos meses tiene mercado seguro, la taimada burocracia pretende repetir el plato.

Pero al respecto, todos deben saber que los 2´370,316 nuevos soles destinados en total para la campaña “Papea Perú”, bastarían para poner sendos centros de acopio en los 19 departamentos paperos del país y una cadena de módulos feriales en Lima, para interconectar directamente a los productores y consumidores, incluso con limpios réditos políticos para el gobierno.

Sin embargo, pareciera que la administración del multiempresario Ismael Benavides supone que todos los peruanos somos unos papanatas.


    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista