Otro tiempo político

Luego del fracaso en su intento por revocar a la alcaldesa Susana Villarán, la derecha autoritaria ha decidido lanzar una gran ofensiva en la que participan desde el cardenal Juan Luis Cipriani, envalentonado por el éxito de la llamada marcha por la vida, los fujimoristas, los apristas, parte del Poder Judicial y, en estos últimos días, el propio Alan García.

| 07 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.5k Lecturas
Otro tiempo político
OFENSIVA DERECHISTA
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Hace algo más de un mes, García afirmó que no criticaría al presidente Humala ya que era un presidente de todos los peruanos. Sin embargo, luego de conocerse los indultos que se dieron durante su gobierno a decenas de narcotraficantes y bandas delincuenciales, el expresidente ha decidido encabezar personalmente esta nueva ofensiva.

Y si bien hay varios temas que se levantan y hasta se agitan en esta ofensiva como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el indulto a Fujimori, la posible candidatura presidencial de Nadine Heredia el 2016, el mercado de La Parada, que muestran claramente los puntos que podrían estar detrás de esta alianza apro-fujimorista-conservadora, no sucede lo mismo con los blancos de esta ofensiva.

Los ataques, luego del proceso de revocación, están dirigidos principalmente contra Ollanta Humala y su esposa. Primero fueron las presiones, muchas de ellas impertinentes como la del cardenal Cipriani, para que se apruebe el indulto a Alberto Fujimori, luego siguieron las acusaciones de Keiko calificando al presidente Humala de ser “un cero a la izquierda” en temas de seguridad, para terminar, cuando menos en esta etapa, en la denuncia de Alan García sobre la candidatura presidencial de Nadine Heredia, que él llama “reelección conyugal”.

Es cierto que para los apristas su líder máximo es una suerte de ser “intocable”. El grito de “Alan, contigo hasta la muerte”, además de defender futuros negocios, es el cemento que une a la actual cúpula aprista.

Por eso el comportamiento de los apristas en el Congreso luego de conocerse el escándalo de los indultos, ha sido francamente provocador. El congresista Mauricio Mulder, “ayudado” por algunos miembros de la bancada nacionalista, ha sido el encargado de llevar adelante esta nueva estrategia de choque frontal con el gobierno.

En este nuevo contexto, llaman la atención dos puntos: a) la desesperación de apristas y fujimoristas que bien los podría llevar a romper definitivamente lazos con el gobierno de Ollanta Humala, y b) esta suerte de adelanto de lo que podría ser el próximo escenario electoral.

Es probable que el fujimorismo haya llegado a la conclusión que el indulto, simplemente, ya no va y que, por lo tanto, una línea “blanda”, no confrontacional, con el gobierno, y supeditada al indulto, no solo no los lleva a ningún lugar sino que además les hace perder perfil político. El anuncio, hace unos días, de Keiko Fujimori de que su partido ya no cambiará de nombre, apunta en esa dirección. Dicho en otras palabras: el horizonte del 2016 es lo más importante, incluso para lograr el indulto de Alberto Fujimori.

Sin embargo, curiosamente, ha sido el propio Alan García el que ha dejado su perfil bajo para anunciarnos con mayor vehemencia sus planes: su candidatura presidencial en las próximas elecciones y cómo será la nueva línea opositora del APRA: “Creo que nuestra democracia está viendo que se apagan algunas de sus luces. El secretismo en las compras militares es un tema muy grave. Solamente en los gobiernos dictatoriales se optó por tener secretos en las compras militares, que siempre conducen a corruptelas… Si quieren enfrentarme y quieren que deje abierto el paso al 2016 a su reelección conyugal, no lo hagan de esta manera… Si no les gusta mi política de indultos, no voten por mí”.

Las afirmaciones del exmandatario nos advierten que las relaciones con el gobierno no serán nada fáciles de ahora en adelante y que, probablemente, sean los tambores de guerra los que escucharemos con más frecuencia.

Es posible que este viraje se deba a que las investigaciones de la Megacomisión sobre el gobierno de García comienzan, como se dice, a “agarrar carne”. El asunto de los indultos a los narcos así como otros temas que se están investigando, podrían amenazar sus aspiraciones presidenciales. Proclamarse casi como un “perseguido político”, que es lo que acaba de hacer García, es síntoma de debilidad política.

También se puede decir que con este viraje lo que busca es un realineamiento de su partido luego del fallido proceso revocatorio. Hay quienes comentan que el APRA terminó dividido y asumir el papel de “mártir” es siempre un discurso eficaz en este partido para unificarlo.

Sin embargo hay otros hechos que también ayudan a entender este prematuro cambio de escenario y la reubicación del APRA y del fujimorismo: a) el desplazamiento del PPC hacia la centro-derecha; b) el triunfo parcial de la izquierda en el proceso revocatorio, y c) el fortalecimiento y estabilidad del gobierno de Ollanta Humala.

Lo que se viene, por lo tanto, es otro tiempo político. Posiblemente más agitado y en el cual las opciones que hoy están en juego tendrán que probar que tienen futuro.

(*) Parlamentario Andino


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Alberto Adrianzén M.

Disonancias

Parlamentario Andino