Otra forma de violencia

Es la que practican los caporales del transporte urbano de Lima, empeñados en seguir obstaculizando la reforma de éste sin vivir lo diario y violento que significa la movilidad segura diaria para el limeño, por su ciudad.

Por Diario La Primera | 27 setiembre 2012 |  694 
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Agudiza el proceso de descomposición social que vivimos hace ya buen tiempo, expresado en una creciente intolerancia y una insuficiencia institucional para acabar con ella. También motivado, por cierto en este caso, por intereses oscuros, obviamente políticos, de los que se esconden detrás de estos grises esbirros y felipillos de quinta, el gran perdedor y los cobardes a tiempo completo. Estamos viviendo un fenómeno de múltiples causas que como ciudadanos nos enfrentamos cotidianamente. Como dijo alguna vez el poeta, O. Paz, PARA QUE PUEDA SER, HA DE SER OTRO, tenemos que cambiar ciento ochenta grados las anquilosadas estructuras mal concebidas desde su origen de nuestra movilidad urbana masiva. Se terminaron los RAU RAU los CALDERÓN, etc., etc., y que existan menos abogados metidos en el transporte urbano que lo complican todo, necesitamos más expertos en el tema, no digo profesionales titulados porque lamentablemente en el Perú, la más desprofesionalizada de todas las profesiones es justamente la gestión del tránsito y transporte, por consiguiente, necesitamos que los expertos trabajen y que son los que se han legitimado a través del tiempo. Necesitamos que éstos aparten a los abogados de su gestión, o por lo menos que no sean preponderantes y que no me entiendan mal estos profesionales de las leyes, pero su lugar está en los bufetes y juzgados y por último los acepto como asesores, pero nada más. Necesitamos fluidez para HACER y no papel y tinta llena de párrafos inentendibles muchas veces que solo han logrado en 20 años el rotundo fracaso de esta actividad económica. Y a las autoridades actuales debemos medirlas por sus resultados, por objetivos cumplidos, como sucede en cualquier empresa eficiente y eficaz y si continúan fracasando, a su casa. No es justo que se siga jugando con la esperanza de millones de ciudadanos que anhelan, aunque muchos sin saberlo, porque por su juventud aún no han visto lo que es un transporte digno y seguro. Hasta mañana.

Referencia
Propia



    Federico Battifora
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