Osetia del Sur y la seguridad internacional

“Todos los estados garantizamos la soberanía de Georgia” dijo el Presidente Bush en mayo del 2005, durante una visita oficial a Tbilissi. No era para menos, Georgia aportó más de 2,000 efectivos a las fuerzas de ocupación en Irak, el más grande contingente fuera de los EEUU e Inglaterra.

Por Diario La Primera | 12 ago 2008 |    

Georgia tiene importancia político-estrategia: su ideal ubicación geográfica entre Asia Central, Europa, el mar Caspio y el mar Negro. Atraviesan el país, además, 260 kilómetros del oleoducto Bakou-Tbilissi-Ceyham, que transporta el petróleo del mar Caspio hasta Turquía. El Presidente georgiano Mikheil Saakashvili desde su elección, el 2003, impulsa una relación preferencial con los EEUU y la integración de Georgia a la OTAN. Para Rusia estos movimientos romperían el equilibrio estratégico en Europa.

Desde su separación de la Unión Soviética, Georgia afronta la lucha secesionista de las provincias de Osetia del Sur y Abkhazie. En 1991 se proclamó unilateralmente la República Independiente de Osetia del Sur. En 1992 la independencia obtuvo el 99.75% de los votos y se estableció una fuerza de mantenimiento de la paz rusa. En mayo del 2006 otro referéndum confirmó su voluntad de integrarse a Rusia. Sin embargo, Moscú evitó cuidadosamente pronunciarse sobre la independencia de ambas regiones. Sólo en abril del 2008, cuatro meses después que EEUU, Francia, Alemania e Inglaterra reconocieron la cuestionada independencia de Kosovo, el gobierno ruso decidió establecer relaciones oficiales con Osetia del Sur y Abkhazie.

El 7 de agosto se agudizan los enfrentamientos entre Georgia y los separatistas. Al día siguiente, el presidente Saakashvili ordena una ofensiva militar terrestre y área “para restablecer el orden en la región”. Sus cálculos no eran exactos. La masiva acción militar lejos de “estabilizar” , produjo la intervención de Moscú. Las tropas rusas han tomado el control de las dos provincias separatistas y ayer se anunció que estaban en territorio de Georgia.

Saakashvili ha debido recordarle al presidente Bush sus promesas de mayo del 2005 sobre la defensa de la soberanía de Georgia. Pero más allá de declaraciones que condenan la acción militar rusa - ciertamente más fuertes que las obtenidas en Europa - el margen de acción de los Estados Unidos es extremadamente limitado. Lo más probable es que se reduzca a apoyar los buenos oficios que ha iniciado el Canciller francés Bernard Kouchner. París ya ha elaborado un plan de paz que propugna el retiro de las fuerzas militares rusas y georgianas, el establecimiento de un corredor humanitario y el cese del fuego.

Dos conclusiones preliminares. En un mundo apolar de transición no se puede soslayar el derecho internacional (caso Kosovo) sin pagar (caso Georgia). Después del 8 de agosto el ajedrez de la seguridad mundial y europea ya no será el mismo.


    Manuel Rodríguez Cuadros

    Manuel Rodríguez Cuadros

    Opinión

    Columnista