Ortografía en la red

Hablar y escribir lo mejor posible es, o debiera ser, una obligación. Como usuarios de nuestra lengua debemos preocuparnos por cuidarla para asegurar una comunicación efectiva ya sea en su forma hablada: cara a cara, o ante un auditorio o en su forma escrita

| 10 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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“Internet saca lo mejor del idioma”, es el título de un artículo publicado el 01.01.12 en el diario español “El País” y en el que se cita al empresario de Internet Charles Ducombe quien asegura haber analizado una página web y descubierto que por una mala ortografía las ventas pudieran haber caído hasta un 50%. “Es porque, cuando se vende o se comunica en Internet, el 99% del tiempo se usa la palabra escrita”.

Hace unos días recibí un correo de una conocida firma que nos advertía a los usuarios de la red que había sido clonada su página web y que se estaba ofreciendo premios por participar en un concurso a cambio de información. En la advertencia se adjuntaba la referida página clonada cuyo título decía: “¡¡¡GANASTES!!!

Sin la preocupación de la empresa por deslindarse de la fraudulenta página, confieso que con solo leer el título me hubiese bastado para pasar a otra cosa. Es que el efecto de rechazo que, estoy seguro, produce en muchas personas la mala ortografía (o la ausencia de esta ya que no hay buena o mala) es determinante para la credibilidad de lo que se dice o, como en este caso, se nos ofrece.

La Internet y sus aplicaciones tienen en común la velocidad y esto puede estar promoviendo el descuido o la ligereza en el uso, con nefastas consecuencias que, en el caso del lenguaje escrito, esto produce. Correos electrónicos, Facebook y otros tantos foros o sitios de intercambio son un muestrario inagotable de pobreza de lenguaje. Quienes pretender comunicar profesionalmente usando las redes debieran empezar a preocuparse por la forma en que sus diversos departamentos se comunican entre ellos y con el público. Para las empresas, la escritura en la red es su carta de presentación, a la vez que generadora de prestigio y de credibilidad de cara a sus clientes.

Un cuidado mínimo en la redacción de correos, informes, anuncios y otros productos escritos, debiera pasar al menos por utilizar el corrector de ortografía que la mayoría de los programas tiene y también al menos por una segunda lectura antes de enviarlo o publicarlo.

Cuidar la ortografía, conocer cómo se escriben y qué significan las palabras que queremos utilizar para comunicar, conocer cada vez más palabras, apropiarnos de ellas asegurándonos de usarlas correctamente nos permitirá producir textos que merezcan la atención de aquellos a quienes nos estamos dirigiendo.

Una última recomendación: cuando trabaje en su computadora abra y mantenga abierto el diccionario de la RAE (www.rae.es) y acuda a consultarlo cada vez que tenga alguna duda. No olvide que su obligación es ser cada vez un mejor usuario de nuestro idioma.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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