Orgullosos de defender a Perú

Pocas veces los peruanos nos sentimos orgullosos de nuestra historia. La Guerra con Chile estuvo llena de traiciones y engaños. Sin embargo, hubo varias acciones para resaltar que quedaron casi en el olvido para los peruanos. Comentamos la Batalla de Tarapacá, pero nos olvidamos de Sangrar donde un puñado de patriotas combatió contra un batallón elite chileno y les hicimos morder el polvo de la derrota.

Por Diario La Primera | 12 set 2008 |    

Mal uniformados y armados, estos peruanos en su mayoría canteños sintieron el amor a la patria luchando hasta el agotamiento.

Manco Inca ganó la única batalla contra el conquistar español, pero tampoco la difundimos. Y es que nuestra historia a veces es injusta y olvida.

Y aunque el fútbol no es una guerra. Y por ganar un partido no se elevará un centímetro nuestro territorio, tengo que subrayar lo que hicieron estos hombres frente a Argentina la noche del miércoles.

Jamás se festejo un empate en nuestro territorio. Y tampoco es para salir con bocinas y pica pica. Pero, estos muchachos no quieren perder la “guerra”. Del Solar sabe que no hay casi municiones y nos enfrentamos ante adversarios de mayor jerarquía y fuste.

Y casi como kamikazes manda a sus hombres al sacrificio. Porque el compromiso de ellos es “luchar hasta el último cartucho”.

Por eso el grito del miércoles casi jueves fue unánime. Nunca desde que tengo uso de razón, una selección lo dio todo. Sin importar la técnica, Alva y Fano no podían llevarse a ningún argentino. Es que no tienen la habilidad de Farfán o Guerrero. Pero estos dos hombres arriba valieron por cuatro. Porque cada uno tenía que marcar, tapar la subida de los volantes y atacar cuando podían.

¡Qué tal entrega! Y Rainer Torres, ni en su mejor partido con Universitario, dio tanto. Se convirtió en José Velásquez para imponer respeto. Y Prado hasta comenzó a sacar centros más precisos y Vargas que le ganó a Bataglia por fuerza y luchó hasta el último aliento.

Señores, los peruanos debemos sentirnos orgullosos que un equipo sin lujos ni genios pudo pelear de pie ante un rival plagado de figuras, pero no pudo hacer nada. La guerra quizás esté perdida, pero nadie dudará del coraje de estos jugadores.


    Ivlev Moscoso

    Ivlev Moscoso

    Opinión

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