Olmos

Cuando el sector productivo crece como viene sucediendo en el Perú, la inversión privada tiene que acompañarse del crecimiento de la infraestructura necesaria en transportes, comunicaciones, agua y energía. Al Estado le compete el rol fundamental, como concedente o aún como ejecutor.

Por Diario La Primera | 23 set 2008 |    

El desarrollo material comprende un conjunto de tareas que pueden aparecer como independientes, pero que en el fondo están supeditadas a la ejecución paralela de desarrollo de infraestructura. En la reciente crisis eléctrica, la capacidad no supo y por ende no pudo crecer al ritmo marcado por la demanda.

La anunciada forma en que se superará la deficiencia de oferta eléctrica comprende el alquiler o compra de generación diesel (del orden de 300 MW, para la emergencia) más un plan de equipamiento hasta el 2017, cuya capacidad de ser cumplido – especialmente en los plazos cortos – es cuestionable. Son plazos cortos los que permiten apenas poner en operación un nuevo equipamiento, es decir no menos de 4 años. Llegan pues hasta el 2012.

La hidroeléctrica Olmos es uno de los proyectos del plan de equipamiento. Se indica que entrará en servicio el año 2012 con 120 MW. Para llegar al año 2012 restan 39 meses, plazo mayor que el que demanda su construcción. Para que pueda estar el año 2012, debería estar en obra; no lo está.

El proyecto Olmos tiene una ejecución prevista por componentes y por etapas. Son 3 componentes: el trasvase de las aguas del Atlántico al Pacífico; las centrales hidroeléctricas; y las obras de infraestructura de riego.

La primera componente está concesionada y en ejecución. Por el túnel trasandino saldrá el agua, a partir de marzo del 2010. Desde ese momento se deberá pagar al concesionario por el agua.

Las 2 siguientes componentes - que son las que deben aprovechar el agua y darle valor económico – deberían llegar en simultáneo con la primera componente. Caso contrario, el Presupuesto de la República pagará por agua que se vierta al mar.

La componente de trasvase de agua a la costa incluye la presa Limón y el túnel trasandino; el agua llega a la costa a una altitud de aproximadamente 1100 msnm (metros sobre el nivel del mar). Desde allí, continuará por una quebrada hasta llegar al embalse Olmos, situado a 210 msnm. Desde él se debe distribuir agua a las zonas agrícolas mediante la infraestructura de riego, que es la tercera componente del proyecto.

Entre las cotas de salida del túnel y el embalse Olmos existe una caída de aprox. 900 m, que puede dar origen a 2 centrales hidroeléctricas. Éstas, además de generar energía eléctrica, evitarían que el agua se vierta por la quebrada, arrastrando materiales que a la corta o larga colmatarían al reservorio Olmos, disminuyendo su vida útil.

La viabilidad de las hidroeléctricas requiere costos razonables, agua suficiente y precios de venta adecuados para la electricidad generada. Para saltos de 380 m y 400 m respectivamente, la primera hidroeléctrica requiere un túnel de unos 4.7 km; la segunda, otro túnel de 14.8 km. La segunda tendrá pues costos más altos que la primera. Esta última, contando con el agua asegurada, a duras penas resulta factible, dado el bajo precio de la energía eléctrica que produce un gas subvaluado. Bajo ese escenario, la primera podría ser factible; la segunda, muy difícilmente.

Pero, también hay problema con la disponibilidad de agua, producto de cambios de rumbo. El Contrato de Concesión para la Construcción, Operación y Mantenimiento de las Obras de Trasvase del Proyecto Olmos se firmó en Julio de 2004. Se dimensionó para un determinado caudal, proveniente de la colección de agua de una cuenca. El año 2007, el D.S. 055-2007-EF destinó parte de esas aguas al proyecto Alto Piura.

Entonces, con obras en ejecución, el agua para Olmos, quedó recortada. Las componentes del proyecto que continúan no se iniciarán sin una situación definida. El tiempo corre y, así, el agua terminará en el mar. Entonces, suponer que la C. H. Olmos entre el año 2012 es más que optimista. Son varios los proyectos del plan para salir de la crisis eléctrica, que tras un análisis, dejan dudas significativas.

Referencia
Olmos

    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista