Olimpiadas

Como muchos adolescentes de mi generación, la curiosidad por saberlo todo marcó fuertemente mis ganas. El significado de las palabras, el origen de todo, los lugares, las fechas y más. Mi cercanía a los hermanos Romero Accinelli, barranquinos y apasionados promotores del atletismo en nuestro país, me permitió conocer de ellos y de su enorme conocimiento de esta disciplina, no sólo las modalidades de competir, sino como nacieron estas y como se instalaron a lo largo de la historia deportiva cada una de ellas.

| 02 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 628 Lecturas
628

Culminados los juegos olímpicos de Londres, al igual que en los juegos anteriores, me vienen a la mente los momentos vividos al lado de estos infatigables y generosos hermanos. De ellos aprendí que la olimpiada era el tiempo de cuatro años que separaba los Juegos Olímpicos y es por eso que prefiero quedarme con la palabra olimpiada para referirme a ese período de espera, tal como lo hacían los griegos.

El uso y el desuso de la lengua va modificando, para bien o para mal, el significado de las palabras, y así podemos ver en el DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua), que la definición que a mí me gusta ha quedado rezagada a la tercera acepción del término, como podemos comprobar:

“olimpiada u olimpíada.

1. f. Competición universal de diversos deportes que se celebra modernamente cada cuatro años en un lugar previamente determinado.

2. f. Fiesta o juego que se celebraba cada cuatro años en la antigua ciudad de Olimpia.

3. f. Período de cuatro años comprendido entre dos celebraciones consecutivas de juegos olímpicos. Fue costumbre entre los griegos contar el tiempo por olimpiadas a partir del solsticio de verano del año 776 a. C., en que se fijó la primera.”

Y me quedo con esta tercera acepción porque, además de parecerme bella, me recuerda que leí en alguna enciclopedia que estos griegos monumentales medían el tiempo de dos maneras y a ellas las llamaban: cronos y kayros.

Para ellos el cronos era el tiempo lineal, el que transcurre, un segundo tras otro y ninguno igual al anterior, vale decir el tiempo como cantidad, como medida.

El kayrós en cambio, es el tiempo de calidad y se refiere al lapso en el que algo importante sucede, a la oportunidad en la que se obtiene algo, como por ejemplo la preparación durante cuatro años de los siguientes juegos olímpicos.

El kayros se está viviendo ahora mismo en Río de Janeiro y a quienes nos gusta el atletismo, por cierto el deporte estrella de los juegos, no nos queda sino esperar.

Desde la antigua Grecia nos llega hoy esta reflexión: ¿Qué tiempo estamos viviendo? ¿Tiempo cronos o tiempo Kayros? La futurante modernidad nos mantiene ocupados principalmente en descubrir los usos de las tecnologías, sobre todo de las de comunicación y apurarnos en su adopción y posterior uso adictivo.

Queda poco espacio para la oportunidad, para la contemplación, para saborear la espera, para el kayrós. Es bueno recordar que el cronos es imparable en su camino y que por tanto nos es conveniente comenzar por buscar un equilibrio con el kayrós, vale decir encontrar en la prisa, la o las pausas, para el disfrute de nuestro tiempo, el único que tenemos.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | |


...

Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista