“Ocupemos el Wall Street”

El Wall Street es una calle en Nueva York, famosa en el mundo entero porque allí se concentra y simboliza el poder económico norteamericano de los grandes banqueros y burgueses. El movimiento de los indignados que empezó en Madrid y se extiende por Europa, tiene nuevos seguidores: miles de jóvenes norteamericanos organizándose a través de las redes, se reunieron con una consigna extraordinaria: ¨Ocupemos Wall street¨.

| 15 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Con sus carpas, su juventud, energía y ganas de tomar el toro por las astas, apuntan al corazón-símbolo del poder económico y político del mundo. Sin medias tintas ni rodeos, ocupan la callecita de los grandes negocios y sus alrededores. No los convocaron partido político o sindicato alguno. Se trata de una reacción espontánea que brota de la sana y limpia indignación..

Estos okupas de última generación nacieron en medio de la crisis de la sociedad capitalista, son parte de los 14 millones de desocupados que hay en Estados Unidos, cuya economía es una de las más endeudadas del mundo. Cada dólar que ese país produce hoy, no alcanza para pagar la deuda acumulada de un dólar y 50 céntimos. Uno de sus argumentos es simplemente demoledor: ´la economía del mundo es una estafa que solo beneficia al uno por ciento de la sociedad, nosotros somos el otro 99 por ciento¨. No lo dicen los comunistas o terroristas sino simplemente jóvenes norteamericanos que están hartos de la miseria de la política de su país y dicen ¡basta!.

Los primeros okupas aparecieron hace más o menos 40 años, eran jóvenes -principalmente europeos- que se instalaron en casas o departamentos de edificios vacíos. Ninguno de ellos y ellas tenían una crítica de fondo al capitalismo aparentemente poderoso de entonces. Hoy, las grietas aparecen por todas partes en el reino capitalista, paraíso y ejemplo del llamado desarrollo. Si sólo fuera por el mercado, los bancos habrían caído y la profunda crisis de la civilización capitalista habría entrado a una fase terminal. Los Estados han sido los salvadores por ofrecer miles de miles de millones de dólares de los tesoros públicos a los Bancos al borde la quiebra. Vaya paradoja y miseria: los banqueros responsables de la crisis, reciben el decisivo apoyo del Estado para seguir ganando tanto o más dinero que antes, mientras los medianos y pequeños empresarios y millones de familias, no tienen con qué pagar sus deudas y descienden directamente a un estado de pobreza. En este juego ya conocido e inútil de arrojar salvavidas a los futuros náufragos se encuentran hoy los gobiernos de Estados Unidos y Europa, tratando de evitar que Grecia, Portugal, Irlanda y España pasen a declararse en quiebra.

Se trata del primer paso de una Protesta global que va tomando forma y seguirá creciendo en los próximos meses y años. Ya no se trata de luchas nacionales aisladas sino de una reacción mundial que comienza con los jóvenes y estudiantes. Más allá del espíritu libertario de la rebelión francesa de mayo de 1968, hoy, la lucha tiene que ver con la materialidad de la vida porque no hay trabajo, tampoco futuro. Si se tiene la certeza de haber sido privados de futuro, lo lógico y natural es que las víctimas del sistema mundial salgan a las calles y con gran lucidez quieran ocupar simbólicamente el Wall Street. En las marchas y contramarchas que vengan crecerá la confianza en que otro mundo es posible más allá del capitalismo y los dueños del mundo se defenderán como fieras a las que se les arrebata sus presas.


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Rodrigo Montoya Rojas

“Navegar Río Arriba”