No le gusta el descanso

Alejandro Sulca, el apurimeño del chifa de la esquina, detesta los días de descanso. Quiere trabajar todo el día y todos los días. Su jefe le dice: “Sal a decansal, pe”. Pero él no quiere, se resiste, y prefiere quedarse a trabajar o estar encerrado en el cuartito en la azotea, que el dueño ha construido para el descanso eventual de los chiferos que hacen doble turno.

| 06 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores |905 Lecturas
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Alejandro Sulca ha cumplido apenas 16 años de edad y llegó a Lima escapando de los látigos brutales de un padrastro abusivo, de una madre sumisa y de unos hermanastros mayores que él y cómplices de su padrastro.

Vivía en un remoto pueblo en la cumbre de una montaña de Apurímac y su vida empeoraba con el paso de los días. Escapó de su casa una madrugada feliz en busca de tranquilidad. Llegó a lomo de bestia a Abancay con nada en los bolsillos y desde ahí se vino en un camión escondido entre sacos de papa. Llegó a La Parada una madrugada triste y caminó cuatro horas hasta que llegó al chifa de Miraflores. Ahora trabaja como lavador incansable de platos en el chifa del chino chifero, odiando con fuerza los días de descanso.

La primera vez que el chino le dijo: “sal hoy polque es tu día de descanso”, Alejandro Sulca se llenó de miedo porque pensó que lo estaban botando de su refugio. “Sal, selanito, a descansal, pe”, decía el chino chifero.

Alejandro Sulca salió y en las calles de Miraflores todo le parecía extraño, se perdió. No entendía bien el funcionamiento del semáforo y casi fue atropellado por un auto desequilibrado, y cuando se chocó de casualidad con un policía, al ver su revólver, empezó a correr como un loco hasta cruzar la Vía Expresa. Ya en Surquillo, unos chibolos de la avenida Angamos le enseñaron sus navajas y le quitaron todo su dinero.

Volvió al chifa de noche después de estar perdido todo el día y esa noche sintió por primera vez una ligera nostalgia de su pueblo. Durmió como una piedra soñando con una paloma y el lunes trabajó como un motor incansable de lavar platos. Desde aquella vez, de hace cuatros meses, no sale a descansar.

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