No hay que engañarnos

Hay medios que engañan diciéndole Zlatan a José Carlos Fernández. Una herejía. El peruano no tiene ni la punta de la nariz del sueco. Son tantas las deficiencias técnicas del delantero de Alianza Lima que si se enterara el escandinavo, lo tomaría como un insulto.

| 12 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores |1.5k Lecturas
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No se puede negar la voluntad del peruano, quizás sea un poco más que Fano, pero alguien se puede imaginar ir a un mundial y que Fernández sea el delantero titular. Imposible. Solo en un torneo en el cual Olcese, Gómez y Ramón Rodríguez son figuras, Fernández puede ser llamado a una selección.

Hace poco me entrevistaban en Radio Programas y el conductor me hacía referencia que Colombia no tenía a ningún jugador con la calidad de Jefferson Farfán. Le aclaré que Farfán no es la estrella del Schalke como nos quiere hacer creer CMD o algún otro medio deportivo.

La estrella del equipo azul es Huntelaar, luego Raúl y por último Fuchs. Jefferson solo es un jugador cumplidor. Con altas y bajas. Hay quienes piensan que por su actuación ante Uruguay Guerrero es uno de los mejores delanteros del mundo y no es así. Paolo ni siquiera es figura en Hamburgo. Aunque en la selección la rompa.

Cuando se le llama “Pep” a José Soto o Menessi a Fernando Meneses lo único que se hace con el aficionado es estafarlo. Darle gato por liebre.

Claro que en otras sociedades también se le apoda con nombre de estrellas a sus jugadores, pero hay cierta cercanía. Al boliviano Erwin Sánchez se le apodaba “Platiní”, al rumano Hagi, el “Maradona de los Cárpatos”, en fin. Pero no queramos decirle a Chiroque “Ribery”.

Perú jugó mal ante Uruguay. Fue casi un calco del partido que dirigió Del Solar y que perdimos 6-0 en la anterior eliminatoria. Incluso debió ser expulsado Paolo Guerrero. Si así sucedía, hubiese dado la impresión que se dejó botar.

Reclamó excesivamente e incluso lo agarró al árbitro por una tarjeta amarilla a Ramos (en la anterior eliminatoria le costó una roja) y luego cuando lo provocaron y se retiraba sin aparentemente caer en la trampa, regresó y encaró a un par de uruguayos.

Luego fue hasta el banco para hablar con Markarián cuando le sacaron una tarjeta y por último hizo gestos alusivos una supuesta paga al juez.

Falta mucho para que acabe la eliminatoria, pero hoy Perú no tiene armas para luchar. Así de claro.

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Ivlev Moscoso

Ivlev Moscoso

Opinión

imoscoso@diariolaprimeraperu.com

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