Ninguna máquina

Quienes piensan que, por golear a Cienciano, Cristal fue una máquina, se equivocan. El técnico Arias, del cuadro cusqueño, planteó un sistema que no le hacía daño a los celestes. Con ese panorama solo era cuestión de esperar una victoria celeste.

| 13 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Arias creyó que Seminario y Casas eran Xavi e Iniesta. Porque los puso delante de Retamozo que iba al centro, como lo hace Busquets en el Barza. Pero, claro, las distancias son abismales.

Y lo único que consiguió Arias fue dejar sin conductor a los imperiales. Encima, distribuyó a Cominges e Ísmodes muy abiertos a los costados y detrás del único punta, Mostto.

Cienciano podía tocar, porque sus dos mejores hombres, Ismodes y Cominges estaban muy alejados. Así que el único recurso era el pase largo. Pero en todo el primer tiempo, solo hubo un servicio de Seminario hacia Mostto.

Sin ofensiva, Cienciano estaba predestinado a esperar una derrota, tal como sucedió. Un equipo no puede evidentemente ganar si no le hace daño a otro.

Claro, no es culpa de Cristal. Los celestes, con poco, fueron Real Madrid ante un equipo atado de pies.

En la segunda parte, cuando Cominges se fue hacia el centro y Seminario lo cubrió adelantándose por izquierda, Cienciano mejoró y llegó más al área rival. Pero, increíblemente, el técnico creyó que ubicando un segundo delantero (Rivero) mejoraría. Al jugar con dos puntas, otra vez mandó a Cominges a la izquierda y otra vez, Cienciano desapareció.

Felizmente para los imperiales, Mosquera se dedicó a hacer experimentos. Sacó a Rengifo, Ross y Scheput, con lo que Ávila pasó como delantero en punta, Lobatón como conductor y a los extremos Barros y Reyes. Con eso desarmó a los cerveceros que, aún así, consiguieron un gol, cuando por lo menos debieron hacer cinco más.


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Ivlev Moscoso

Opinión

imoscoso@diariolaprimeraperu.com