Nicolás Maquiavelo: 500 años

En 1513, Nicolás Maquiavelo escribió su más famoso libro, El Príncipe, que sigue siendo después de 500 años uno de los libros políticos más leídos del mundo.

| 26 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
Nicolás Maquiavelo: 500 años 1393


Su pensamiento político, el llamado maquiavelismo, ha sido con frecuencia sinónimo de amoralidad debido a que Maquiavelo aconseja a su Príncipe el ejercicio del poder por todos los medios. Por esta razón, para muchos de sus críticos, Maquiavelo es el nefasto inventor de la separación de la moral y la política.

¿Es esto verdadero?

La verdad es que la obtención, la conservación y el aumento del poder político por todos los medios no es una invención maquiavélica puesto que era la práctica política cotidiana de los príncipes renacentistas que gobernaban las Ciudades-Estado de Italia, incluyendo a los Papas.

Maquiavelo solo sistematizó en El Príncipe esta práctica, casi como un manual, para ayudar a los Médicis a defender la República Florentina.

Al hacerlo destacó la depredación del hombre por el hombre que existía en su época, y al repetirse esta tendencia depredadora después de 500 años de su obra, Maquiavelo tiene hoy el mérito de ser el primero en poner al descubierto la naturaleza depredadora de la especie humana.

En efecto, después de cinco siglos de progreso material y político, los actuales Estados Naciones y los grupos no estatales insurgentes armados del siglo XXI, siguen siendo tan depredadores como eran las Ciudades Estado y los Condotieri de Italia. Los infernales conflictos asimétricos, las guerras civiles y el terrorismo de este siglo prueban la rampante vigencia de la depredación humana puesta al descubierto por Maquiavelo hace cinco siglos.

En pleno siglo XXI, la razón de estado sigue imperando y justificando que los intereses nacionales se obtengan por todos los medios, tanto por estados democráticos como autoritarios. El Estado moderno sigue siendo una criatura maquiavélica. Y es por todo esto que El Príncipe sigue siendo muy leído.

Las raíces de esta conducta depredadora de la humanidad es el resultado de la constante tendencia que tiene nuestra especie de considerar a su propia tribu, clan, etnia, nación, religión, cultura e ideología diferente y hasta superior a la que tienen otros grupos humanos y al hacerlo divide su propia especie entre nosotros y ellos. Esto permite entonces no compartir nuestra humanidad con otros seres humanos que son diferentes y practicar con ellos lo que los etiólogos llaman: seudo-especiación (darles un trato como si fueran una especie diferente).

Esta seudo-especiación es nítida cuando los Estados, los grupos insurgentes armados y los terroristas emplean sus armas y artefactos. Cuando lo hacen, sus rivales dejan de ser de su especie y se convierten en “enemigos.” El homo sapiens sigue siendo así la criatura depredadora, no inventada sino puesta al descubierto por Maquiavelo, hace 500 años.

Lo que si no se imaginó Maquiavelo fue que cinco siglos más tarde, los Estados, sus Príncipes y sus pueblos fueran tan depredadores, que depredarían, no solo a otros hombres sino a la naturaleza misma, hasta el punto de poner en peligro su supervivencia como especie.

Hoy nuestra civilización urbana global “progresa” contaminando crecientemente la tierra, el agua y el aire y lanzando cada vez más gases que producen un recalentamiento del planeta que pone en peligro la supervivencia humana. Se comporta tan autodestructiva como una célula cancerosa que destruye el organismo que le da la vida.

La naturaleza depredadora de la especie humana no se abate, tampoco la vigencia de El Príncipe. ◘


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