Ni segundo… ni cuarto… ni suplente… ni agredir a un pobre árbitro

Los Juegos Olímpicos también son recordados por las victorias, casi nunca por las derrotas… Como le dijeron alguna vez a la reina de Inglaterra en la prestigiosa Copa América de vela: “Majestad, aquí no hay segundo…”.

Por Diario La Primera | 25 ago 2008 |    

Y si no hay segundo en la competencia más importante a mar abierto, en los Juegos Olímpicos “no hay cuarto”. El cuarto es el olvidado de turno.

Tantos años de sacrificio para conseguir apenas un “diploma” (el premio de consuelo que otorga el comité olímpico a los cuartos). Es decir, poco y nada.

Casi con un pie en el avión, de regreso a casa, asistí al partido de hockey femenino entre Alemania y Argentina, por la medallita de bronce. Conozco muy bien a las alemanas: muy guapas, además de arrogantes, inteligentes, trabajadoras, altivas y alguna de ellas portada de la revista Playboy.

Ganó “Las Leonas” argentinas (3-1). Las bellas alemanas en un mar de lágrimas, casi a punto de cantar “No llores por mí, Alemania”. Nunca, nunca las había visto así… como en un funeral, y no de tristeza sino de desespero por caer al “cuarto”, un puesto que, según Anke K (goleadora del equipo), es “humillante”.

Mientras las alemanas no tienen consuelo, los chicos “suplentes” del hockey español merecen un aplauso. Por falta de espacio, cada equipo de hockey pudo llevar 16 jugadores a Pekín, pero, la federación internacional permitió además dos suplentes, que no tuvieron más remedio que alojarse en la llamada Villa B, lejos de sus compañeros, pero atentos a reemplazar a un titular lesionado.

El hockey español ganó una medalla (perdió la de oro contra los alemanes, 1-0), pero los “suplentes” no pudieron estar en la gran final –ni siquiera en un banquillo, al lado de la cancha– y sus nombres serán olvidados en la lista de los héroes de una “plata” olímpica.

Ser “cuarto” pone los nervios de punta…

Otro ejemplo: el cubano Ángel Valodia Matos, campeón 2000, le pegó a Chakir Chelbat al ser descalificado en la pelea por medalla de bronce. Bueno, el cubano fue suspendido de por vida.

En un mundo donde sólo vale la victoria, deberíamos recordar a todos aquellos atletas marginados, que también se han esforzado tanto o más que muchos triunfadores.


    Rogelio Rengel, Jr.

    Rogelio Rengel, Jr.

    Juegos Olímpicos

    Enviado Especial*