Ni Machu ni Picchu

Una de las palabras más prostituidas por nuestros políticos en los 20 últimos años es TRANSPARENCIA.

| 26 marzo 2008 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 595 Lecturas
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Ese juicio centenario con la Universidad de Yale lo prueba. Estamos en dimes y diretes con ella sin que los ciudadanos peruanos sepamos nada.

Recientemente más de cien intelectuales han rechazado enérgicamente el llamado “Memorándum de entendimiento” firmado por el ministro Garrido-Lecca, no se entiende con qué poderes o por encargo de quién.

“Memorándum de sometimiento” es lo que de verdad ha firmado el ex gordo “todoterreno” (Vivienda, Salud; ahora transformado en superarqueólogo).

En el pasado Dominical de El Comercio (16/03), el distinguido arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras, hasta hace poco director del Instituto Nacional de Cultura (INC), dice tajantemente: “Se ha pasado por encima de la ley 28778, que establece la existencia de una comisión integrada por representantes del Congreso, del Ministerio de Justicia, del gobierno regional de Cusco y de la Municipalidad de Machu Picchu, además de los de Relaciones Exteriores y el INC. Por lo tanto, la actual es una comisión ilegal”.

Se necesitó que Eliane Karp publicara una carta en el New York Times para que se revelara la trampa. Yale considera que de las 4,092 piezas arqueológicas se deben devolver sólo 384.

Lumbreras es tajante: “Esto confirma la irregularidad de la comisión actual. Independientemente de eso, que debe ser objeto de examen por la Contraloría y el Ministerio Público, el problema central es la violación de la Constitución”.

Como se sabe, Machu Picchu fue descubierta por un alcalde de una comunidad vecina, don Rosendo Maqui, quien llevó de la manito a Bingham hasta el gigantesco monumento. Bingham, con todo el dinero de Yale, realizó los primeros trabajos arqueológicos y se encargó de dar a conocer al mundo el portento. (Y saquearlo, ahora lo sabemos, con triquiñuelas de tinterillo astuto).

Si la señora Bákula hubiese cumplido con su deber, la opinión pública hubiera sabido, hace tiempo, el contenido del inventario TOTAL de las piezas

Pero la señora Bákula no informa de nada y no da la cara, como en otros casos menores. En vez de TRANSPARENTE, en realidad es prácticamente INEXISTENTE.

Por eso, podemos estar de acuerdo con las palabras finales del Editorial de La República del pasado martes 18: “Lo que no se sabe es si, a estas alturas, es posible variar el acuerdo”.

Se puede y se debe variar el acuerdo del todoterreno Garrido-Lecca. Con nuestras riquezas arqueológicas no hay medias tintas. Y no sólo porque la Constitución así lo establece.

Ex decano de la Facultad de Letras.


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Tomás G. Escajadillo

Opinión

Crítico literario