Necias, irritantes Comunitarias

¿Por qué incomodan tanto las Radios Comunitarias? La mayoría de gobiernos que presumen de democráticos –el peruano incluido– no sólo les ponen límites severos sino que las persiguen y hasta clausuran, como en el caso reciente de La Voz de Bagua.

| 07 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 759 Lecturas
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Nuestra Ley del sector las consciente cuando, al llamarlas “Radiodifusión Comunitaria”, dice que “su programación está destinada principalmente a fomentar la identidad y costumbres de la comunidad a que presta el servicio, fortaleciendo la integración nacional”.

Nada más inocente. Sin embargo, las Radios Comunitarias consideran con frecuencia que las invasiones y depredaciones de empresas mineras y petroleras colisionan con la identidad y las costumbres y se convierten así en el blanco de las iras empresariales.

Estas emisoras existen en todo el mundo y aunque las cifras oficiales indican que son sólo unas 5 mil, el número real es desconocido y quizá sean cuatro veces más. Lo que se puede afirmar es que se han convertido a lo largo de los años en un verdadero sistema alternativo y paralelo de información que propalan los medios oficiales o comerciales.

En un conocido informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se hizo una buena explicación: “son, en muchos casos… las que ocupan los espacios que dejan los medios masivos; se erigen como medios que canalizan la expresión donde los integrantes del sector pobre suelen tener mayores oportunidades de acceso y participación de los que pudieran tener en los medios tradicionales”.

México es el país donde probablemente se ha perseguido más a estas emisoras de baja potencia porque fueron lanzadas por minorías indígenas que jamás hubieran podido ser escuchadas por los poderosos, y en sus propios idiomas. (Una historia personal: hace unos años estuve en San Cristóbal de las Casas, en Tuxtla, allá donde el subcomandante Marcos lanzó el grito de rebelión; y en las madrugadas, en la banda de AM surgían idiomas extraños, sólo por un par de horas. Eran las “Comunitarias”, con o sin, licencia y eran consideradas subversivas). En Chile, las autorizan a funcionar con ¡un vatio de potencia! Para que se escuche en la vereda de enfrente, pero los mapuches insisten. Las Radios Comunitarias de todo el mundo suscribieron hace unos días un reclamo para que el gobierno peruano permita que La Voz de Bagua salga nuevamente al aire a servir a su comunidad. Como se recordará, su pecado fue la cobertura de los trágicos sucesos de la Amazonía de junio pasado, provocados por problemas que no han sido resueltos.

Otras radios amazónicas están siendo perseguidas, como “Radio y Televisión Oriente” en lo que parece ser un proceso sistemático para acallar las voces independientes.


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Juan Gargurevich

Opinión

Columnista