Nadine: candidata ¿a qué?

1).- Pasados ya los 20 meses del actual gobierno, la clase política y los medios centran su interés en la posible candidatura de Nadine, las repercusiones que tendría el indulto a Fujimori y la posible inhabilitación de Alan García por los “narcoindultos”. Hasta el presidente, poniéndose de costado ante la megacomisión, ha dicho “que serán los electores los que lo juzgarán”. Es decir, todo en función de las candidaturas para el 2016. La pasión y el antagonismo puesto de relieve en la discusión de estos temas contrasta con el silencio ante el manejo de la economía, los programas sociales o la política exterior. Hasta las interpelaciones aparecen embrolladas en esta lógica. En realidad, el vacío de la política y la falta de una oposición con un mensaje alternativo, salvo algunas excepciones, nos lleva al terreno de la complacencia y esperar que el tiempo pase hasta que las próximas elecciones anime la política.

| 15 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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2) Soy de los que creen que Nadine no va a ser candidata a la Presidencia. Ollanta es el que decide y como su techo político, de continuar así la actual tendencia, es bastante alto, su expectativa de ganar las elecciones en el 2021 y recibir la banda presidencial el 28 de julio en el bicentenario de nuestra Independencia, choca contra los intereses de Nadine. El solo imaginarse que ese 28 de julio del 2021, fuera Nadine la que como presidenta saliente transfiriera el mando de la nación a Ollanta en su segundo período, nos escarapela el cuerpo y nos muestra lo irreal de esta hipótesis. Y si Nadine perdiera, peor para Ollanta, liquidaría sus esperanzas. Es cierta la presión de los que aspiran a la reelección parlamentaria al interior del oficialismo y la búsqueda de una locomotora electoral que lo jale. Pero el costo político para Ollanta es muy grande, por lo pronto, perdería la presidencia del Congreso (salvo que indultara a Fujimori), y se formaría un frente contra la “reelección conyugal”. Se aislaría de la derecha liberal que lo apoyó en la segunda vuelta. Aunque, lo más importante, la débil democracia nuestra se resquebrajaría y cualquier cosa podría pasar.

3).- ¿Y si fuera candidata a la Alcaldía de Lima? Tendría muchas posibilidades de ganar las elecciones. Pero como se ha visto, los problemas que carga la Alcaldía son muchos, las expectativas de la población grande y el desgaste rápido. Además los requerimientos electorales de los nacionalistas marcan un horizonte nacional, y las provincias del interior no pueden ser movilizadas desde el centralismo limeño.

4).- ¿Y si encabezara la lista de parlamentarios por Lima? Más de un tercio del total de electores hay en Lima Metropolitana. Y nadie le impediría, a la vez, participar en los mítines de cierre de campaña al interior del país. Pero el Parlamento tiene un piso demasiado resbaladizo para quienes aspiran a la Presidencia. Aunque ya existe la experiencia de Keiko que supo conciliar su medianía parlamentaria con su trabajo partidario en todo el país y mantener el liderazgo del fujimorismo. Pero, en el supuesto caso de Nadine- parlamentaria, el problema, de nuevo, lo tendría Ollanta.◘


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista