Nadine la candidata

Parece que ahora la diferencia entre las distintas variantes del pragmatismo de la política peruana está en la que dice que la actual primera dama debe someterse a una reforma legal de la ley electoral para postular el 2016, lo que induciría a un compromiso del nacionalismo con los fujimoristas para tener los votos parlamentarios necesarios para la modificación del sistema legal, y la que está encontrando la esperanza de evitarse esa alianza indeseable en las declaraciones de autoridades electorales y constitucionales que han venido adelantando opinión para decir que la señora Nadine está apta para su postulación con el solo texto de la Constitución.

| 24 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 785 Lecturas
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Lo que falta en esta polémica es saber lo que expresa esta candidatura superadelantada luego que el marido de la doña representó por seis años el reclamo del cambio de los pobres y de los pueblos del interior del país para concluir en el presidente que se jacta de haber desmentido a los que desconfiaron de él en economía y poco lo interesa lo que pasó con los que le dieron su confianza durante dos elecciones y quedaron varados por el camino.

Sea cierto o no, el viraje automático de Ollanta de la izquierda a la derecha, en nombre del pragmatismo, es achacado a la influencia de su esposa. Entonces se podría decir que el camino que se está abriendo para el 2016 es el del continuismo del continuismo, es decir lo mismo que estamos viviendo. Y eso, ¿a quién le interesa?

Puede ser cierto que el tema del indulto esté atravesando esta discusión y exista la sospecha de que las relaciones entre Gana Perú y Fuerza 2011 estén condicionadas a la posibilidad de un trueque entre la libertad y suelta en plaza de Fujimori y el allanamiento legal para que Nadine sea candidata ya que el ollantismo no tiene a nadie más para esa función. Pragmatismo al grado sumo, que se quiere responder con una fórmula seudoconstitucional que peca de la misma raíz ideológica.

Lo que no se ve es que Gana Perú no da para un acuerdo en bloque con los que fueron sus principales adversarios en el 2011 y que como sucedió en la votación para la sanción a Javier Diez Canseco un paso más a la derecha de los que ya se han dado conduce a la fractura, así que la mayoría nacionalismo-fujimorismo para cosas fundamentales es casi un imposible político al que se está dando casi por un hecho.

Algunos parecen haber leído en las declaraciones de Vargas Llosa una advertencia al gobierno, lo que a su vez hace pensar que estaría muy maduro el pacto más vergonzoso de la más reciente historia política peruana. Lo que tal vez explique algo del nadinismo gratuito de estos días.

Pero el tema de la postulación de la primera dama no tiene mucho que ver con la Constitución fujimorista de 1993 y la ley fujimorista de 1995, sino con lo que está pasando a significar el proyecto de Ollanta desde que rompió sus amarres con los sectores populares y se alejó del bloque de gobiernos progresistas de América Latina.

Ahora bien podríamos anticipar una candidatura con el respaldo de la Confiep y la Sociedad de Minería, de los grandes proyectos de inversión y la tecnocracia que ha copado las principales posiciones de gobierno. Si de eso se trata no me pidan que me ocupe de si se consigue de esta u otra manera.

La lucha contra el indulto debe estar libre de maniobras, para que los tramposos queden en un solo lado, que es lo único que puede permitir limpiar la política de la cochinada que ha venido acumulando desde que Alberto Fujimori se hizo del poder.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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