Nada con la Argentina

¿Qué lección de solidaridad puede dar el excanciller y exvicepresidente de la dictadura, Francisco Tudela, dedicado los últimos años a perseguir, detener e interdictar a su padre para quedarse con su herencia con el apoyo casi solitario del diario que ayer lo puso en primera página a pontificar sobre fragatas inglesas y maldades argentinas?

| 23 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.1k Lecturas
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Dice Tudela que la decisión de cancelar la visita busca complacer al bloque chavista de la región que, según dice, abarca a Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina, asociados con China, Rusia, Siria e Irán, es decir “antioccidentales” de todo tipo.

O sea, yendo por partes, para él no existe un problema latinoamericano llamado Las Malvinas, un interés que nos compromete para generar una corriente mundial orientada a eliminar los últimos bastiones del colonialismo y limpiar el subcontinente de presencia militar de las grandes potencias.

Segundo, no existen tampoco lazos de solidaridad entre los países del sur de América, más o menos como lo probó Chile de Pinochet durante la guerra de 1982, y Argentina no vale nada en un contexto de tensiones regionales por el contencioso de límites planteado en la Corte de La Haya.

Más aún, no tenemos que ser solidarios con el reclamo argentino de Las Malvinas, porque el señor Menem y uno de sus ministros organizaron un complot para vender armas a Ecuador durante la guerra del Cenepa, aunque la señora Cristina Fernández haya pedido perdón por ello.

Es como si asumiéramos que las múltiples decisiones del régimen de Fujimori, del que Tudela era canciller, cargadas de corrupción, entreguismo y deslealtad con terceros países, nos comprometiesen a todos como peruanos. Si el amigo dilecto de Menem fue Fujimori y siguieron siéndolo después de la “infamia” de las armas, que Tudela no denunció y que se conoció posteriormente por otras vías.

Tercero, la incorporación de China, Rusia, Siria e Irán, en el paquete chavista que suena perfectamente estúpida, no está ahí por puro gusto. Es una referencia a que se viene una guerra importante de Estados Unidos y sus socios occidentales contra Irán y que China y Rusia se van a distanciar seriamente de Washington y Londres. Tudela está diciendo que nuestro sitio es el de ayayeros de las grandes potencias, mientras los chavistas seguramente se opondrán a otra intervención militar.

La fragata deja, así, de ser un asunto de trámite diplomático: que se debió medir las consecuencias antes de la invitación, que no se arregló el tema con el ministro inglés que estuvo en Lima, que queda feo desairar a un invitado, donde todos más o menos tienen críticas; para convertirse en un deslinde fondo.

A un lado van a quedar los que aceptan como inamovible el estatus colonial de Las Malvinas, y en privado usan la expresión Falklands, o en todo caso anotan que ese es asunto argentino, de la Kirchner, aliada de Venezuela.

Al otro lado estamos los que rechazamos la presencia de Inglaterra en una isla sudamericana, sostenida por la fuerza militar del viejo imperio; los que creemos en la integración latinoamericana y aspiramos a un mundo de paz donde acaben las ocupaciones militares.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista