Muerta la rabia, muerta la bufalada

“Estas personas no son ciudadanos de primera clase que puedan decir, 400 mil nativos a 28 millones de peruanos: tú no tienes derecho de venir por aquí. De ninguna manera, eso es un error gravísimo y quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo en el pasado.”

| 02 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.1k Lecturas
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Declaraciones de Alan García Pérez el 5 de junio del 2009. Ese mismo día en Bagua, bajo las ordenes del gobierno, diez indígenas fueron asesinados, 200 heridos, y subsiguientemente 24 policías masacrados. El presidente peruano coronaba así meses de estratégica ofensiva contra los pueblos nativos, a favor de grandes intereses.

La punta del iceberg había sido su famoso artículo de opinión sobre lo que denominó “El perro del hortelano”. No solo llamando -¿figurativamente?- perros a los nativos, sino revelando un desprecio inexplicable por la cultura, modo y visión de vida de los pueblos originarios.

Pero la base de ese iceberg había comenzado a erigirse desde el comienzo, como apunta el documental canadiense “El verdadero Avatar” en que el gobierno se encargó de diseñar y publicar leyes para allanar el camino de entrega de concesiones ilícitas e inmorales en la Amazonía.

El documental recoge el drama de los pueblos Awajún y Wampi, cercanos a la Cordillera del Cóndor, materia del conflicto con el Ecuador en el que los aguarunas sirvieron de guías a nuestros soldados. En el 2004 Inrena les propone un Parque Nacional en la Cordillera. Inicialmente reticentes, los nativos creyeron los argumentos del Estado de que el parque conservaría la biodiversidad y protegería las cabeceras de los ríos.

La celebración de este acuerdo no duró mucho. Dos años después, el gobierno aprista oficializa la Reserva de la Cordillera del Cóndor recortando el parque a la mitad y dejando 800 mil hectáreas abiertas “al negocio”. Al día siguiente, apunta el documental, llovieron los petitorios mineros. Y Donato Resources, minera canadiense asociada a la peruana Afrodita, con concesión allí, ya perforó 13 hoyos y se vende en internet como una “compañía canadiense que opera en el cinturón de la Cordillera del Cóndor [...] con resultados espectaculares de gran potencial en el lado peruano.”

“Nosotros como pueblo del Cenepa creíamos que el conflicto era territorial pero ha sido todo por el oro.” Dice uno de los dirigentes nativos.

Coincidencias, que no existen en política, David Ballón, Gerente de Afrodita, dice el documental de David Suzuki, es quien ayudó a AGP a escribir las políticas mineras de su gobierno.

Este caso es tan escandaloso como el de la Reserva Amarakaeri en Madre de Dios que se expone también en el documental. Durante más de diez años los pueblos indígenas lucharon para que se establezca la reserva natural que proteja las cabeceras de cuenca y bosques de los que se alimentan y viven. Y lo lograron. Ninguna actividad extractivista era permisible. Hasta que el gobierno de AGP da en concesión el Lote 76 chancando casi la totalidad de la reserva Amarakaeri. Imperdonable, sospechoso y abominable pisoteo, una vez más.

Pero hasta al mejor cazador se le voltean las palomas, y la arremetida contra los pueblos originarios que emprendió el gobierno aprista, fue el punto de quiebre, penosamente manchado de sangre, para que recuperen la nacionalidad y ciudadana que pretendió arrebatárseles.

Hoy debe publicarse el reglamento de la Ley de Consulta Previa. La aplicación de la consulta será vinculante, obligatoria, no así sus conclusiones. La consulta se hará, no de forma general sino específica, a quienes afecte directamente la actividad extractiva. Una victoria de la democracia, la civilidad y los derechos humanos, que contrario a lo que el Sr. García decía, nos lleva a la racionalidad y nos pone en la vanguardia regional en cuanto al respeto y trato equitativo a ciudadanos, más peruanos que quienes se creen por encima de la ley y se atreven a lucrar con la vida y futuro de miles de peruanos. Muerta su rabia hacia los peruanos originarios, se acabaron las ciudadanías de primera o segunda clase, se acabó la bufalada. El derecho a la ciudadanía vuelve a su sitio.


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Claudia Cisneros

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