Muere, asesina

Antes de que la asesina ingresara a la universidad, la vida de Belén era una burbuja de felicidad: tenía el novio que todas las chicas deseaban, ocupaba el primer puesto en la clase y su cuerpo había florecido de tal manera que captaba la atención incluso del más asexual de los estudiantes. Pero ingresó la asesina y capturó la atención de todos aun del novio de Belén, el profesor más joven y tranquilo de la facultad.

Por Diario La Primera | 18 ago 2012 |    

Decirle asesina era una exageración, pero con ese apelativo la habían hecho famosa los diarios sensacionalistas de la época porque se le había escapado un tiro del revólver de la familia que mató a su hermano menor y toda la prensa dijo que ella había disparado adrede para quedarse con toda la fortuna de su papá que estaba a punto de morirse por una penosa enfermedad.

Cuando la asesina llegó a la universidad, todos los chicos quería conocerla y las chicas le tenían una bronca inexplicable. Ella no hablaba con nadie, salvo con el profesor al que lo enamoró hasta sacarlo de casto y distraerlo de su tesis doctoral. Cuando eso ocurrió, Belén quiso morirse en vida. Su popularidad se fue a pique igual que sus notas y el amor entre ella y el profesor se fue como agua entre las manos. Quería morirse porque no podía recuperar el cariño hermoso de su primer amor. Una noche llegó, incluso, a decirle a un delincuente peligroso: “mátame si quieres, hijo de puta porque no te daré ni un puto sol. Hace tiempo que quiero morirme”. Entonces, le dio un “cachazo” con la pistola el ladrón que estudiaba en la Facultad de Arte que tenía cara de lechón y barba de cinco días y que era gritón, malhablado y pestilente.

Una noche descubrieron a Belén en el baño con una tijera y en el concierto de Gianmarco le dijo al profesor: “Dejas a la asesina o me asesino”. La pobre que antes era sonriente y feliz andaba acongojada por los pasillos de la universidad rogando a Dios que vuelvan a meter presa a la asesina por haberle matado su amor. “Profe lindo, amor mío, vuelve conmigo”, decía con una dulzura hermosa y, de pronto, con una cólera insaciable gritaba: “Muere asesina de mierda”.

Referencia
Muere, asesina

    El Escorpión

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