Movadef y los del Vraem

Son distintos y hasta adversarios. El ser “rezagos” del senderismo, lo que es cierto, no explica mucho de lo que sucede en la realidad.

Por Diario La Primera | 17 setiembre 2012 |  1.6k 
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1).- Los seguidores de Guzmán, senderistas desarmados que se rigen por el “pensamiento Gonzalo”, son los organizadores del Movadef. Están cumpliendo con el acuerdo partidario de implementar la “política sin sangre”. Preservan la clandestinidad de su partido: “Algunos de nosotros tienen que aparecer, salir de la clandestinidad, develar su condición de comunistas, por necesidad partidaria…” (Guzmán, 1993).

El Movadef es en la jerga senderista un “organismo generado” por el PCP-SL. Es decir, para ganar “masas” que saquen la cara por ellos, para así resguardar al partido. Por eso, no les gusta hablar del pasado senderista y de los crímenes cometidos. Los jóvenes engañados que los siguen, consideran a Guzmán un líder político, preso por sus ideas. Cuando Crespo y Fajardo hablan de la Amnistía General que propugnan, les molesta aceptar que quieren la libertad también de Montesinos y del grupo Colina. Reiteran, como si fueran ajenos a lo sucedido, que “el Dr. Guzmán ya declaró que fueron derrotados militarmente en 1992”. Al interior del Movadef no faltan algunos senderistas que todavía sueñan con volver a tomar las armas, pero son los menos. Otros buscan radicalizar las protestas sociales y no pocos ya trabajan sus candidaturas a regidores y alcaldes. Pero la c. Miriam es más clara: “Nuestro período histórico terminó”, y añade “aceptamos el marco legal republicano” y “el estado actual no es un estado fascista” y por eso están de acuerdo en la participación electoral (entrevista EFE, 2009). ¿El “pensamiento Gonzalo” los iluminará para salir elegidos?

2).- El grupo armado de los Quispe Palomino del Vraem, si de rezagos se trata, tiene su origen en la fracción “proseguir” (la lucha armada), que desconoció el llamado Acuerdo de Paz propugnado por Guzmán (en acuerdo con Montesinos) desde 1993. Su jefe era “Feliciano”, que fue capturado en 1999, con la complicidad de la familia Quispe Palomino. A partir del 2002, se empiezan a llamar Partido Comunista militarizado, dicen ser marxistas-leninistas-maoístas pero reniegan del “pensamiento Gonzalo”, endilgándole ser el causante de las matanzas de campesinos. Hasta llegan a acusarlo de ser un gran terrorista y lo quisieran muerto.

Las emboscadas contra patrullas policiales y del Ejército, así como el hostigamiento armado a las bases militares, la denominan “guerra democrática de resistencia contra el imperialismo yanqui”. Han logrado aprovisionarse de las ametralladoras de dos helicópteros derribados y cuentan con más de un centenar de fusiles y metralletas, además de retrocargas, carabinas, revólveres y pistolas. Conocen al detalle el terreno donde actúan, se llevan bien con los campesinos (los apoyan para la época de siembra, etc), cuentan con informantes en cada centro poblado y son eficientes en la utilización de minas. No encubren su rostro, dan entrevistas radiales y televisivas para el Perú y el extranjero. No son guachimanes del narcotráfico, como algunos sostienen, pero sí lo fagocitan al “tercerizar” las tareas de seguridad de esta ilegal industria. Hacen proselitismo político, aunque les falta cuadros. Sus elementos de base son fáciles de ser ganados por el dinero. Su combate requiere de más estado, participación democrática, nueva economía local e inteligencia militar-policial humana y electrónica.

Referencia
Propia



    Carlos Tapia

    Carlos Tapia

    Opinión

    Columnista

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