Movadef: ¿De qué se trata?

1.- Con más de 350 mil adherentes, aunque con muchos comités bambas, el Movadef se hizo presente en la escena nacional. Pero apenas tres docenas de sus simpatizantes se animaron a plantarse frente al local del JNE como una manera de querer presionar a su favor la solicitud de inscripción. De cerca de 70 mil firmas válidas recogidas en Lima apenas menos de 40 personas se movilizan en su apoyo, lo que dice poco de su capacidad de movilización, y mucho de la tontería que es exigir tantas firmas para tratar de inscribir un partido. Dicen que las empresas especializadas cobran US $ 1.20 por cada firma “limpia”.

| 23 enero 2012 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 5.2k Lecturas
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Aunque, también, apenas fueron un par de docenas más las personas que salieron a las calles -con algunos congresistas fujimoristas a la cabeza- para mostrar su rechazo al eventual reconocimiento legal del Movadef. Que no se produjo, ya que el JNE de nuevo impugnó su inscripción aunque todavía tengan el derecho de apelar. Al final de cuentas, hasta ahora, mucho figuretismo pero pocas masas. Qué diferencia, por ejemplo, con las masivas protestas contra las FARC en Colombia o las que se llevaban a cabo contra la ETA en España.

2.- Dejando de lado la poca participación activa de la ciudadanía, a favor y en contra, pasemos a tratar de desentrañar qué es lo que está en juego. Y lo haremos haciéndonos preguntas que nos ayuden a reflexionar.

a) ¿Tiene sentido que el Movadef intente conseguir, de verdad, su inscripción legal y al mismo tiempo poner al “pensamiento Gonzalo” como su base de unidad ideológica, sabiendo que era imposible que el JNE lo aceptara? ¿O es que el verdadero objetivo sería iniciar un largo proceso de lucha contra una supuesta “persecución ideológica” contra sus adherentes?

b) ¿Si fuera decisiva su inscripción (para hacer política “en esta etapa de la lucha”), no hubiera sido mejor pedir perdón a las víctimas y arrepentirse públicamente del profundo daño perpetrado contra la sociedad y el país en su conjunto? ¿En esa circunstancia, acaso no hubiera sido distinto el dictamen del JNE?

c) ¿De verdad se cree que este Congreso o cualquier otro podría aprobar una amnistía para que salgan en libertad Abimael Guzmán, Vladimiro Montesinos, Martín Rivas, etc?

d) ¿Pero, de otro lado, hay alguien que dude que es mejor que el Movadef se desenvuelva en el terreno escabroso del engaño y la treta política, que, por ejemplo, regresen a colocar coches bomba?

e) ¿Aunque, quién podría asegurar que al ser rechazada su inscripción legal, en algunos grupos a su interior no podría surgir la justificación para regresar al camino de la violencia y la muerte, habida cuenta del “cierre” de la legalidad para su acción política?

f) ¿Y si el grupo Colina también pidiera su inscripción?

3).- Como se ve, el tema a resolver parece fácil pero no lo es. De nada valen los llamados a la supuesta falta de valentía del JNE, justamente por quienes defienden en corrillos del Congreso a los asesinos del grupo Colina. Este es un problema clásico de la política cuando se trata de problemas importantes; siempre hay que evaluar las consecuencias en el mediano y largo plazos cuando se toma una decisión aparentemente tajante y fácil en el corto plazo.

Y, también, hay que cuidarnos de disposiciones legales dadas al calor y efervescencia política del momento, que después podrían ser utilizadas por otros para todo tipo de arbitrariedades.

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Carlos Tapia

Opinión

Columnista