Movadef: acuerdo Guzmán- Montesinos

1).- Desde mediados de la década de los años 70 del siglo pasado, el PCP-Sendero Luminoso buscó organizar y conducir su trabajo de masas mediante sus llamados “organismos generados”, es decir, generados por ellos para captar y conducir la lucha reivindicativa detrás de sus escondidos objetivos. Así, como hongos que crecen en los terrenos húmedos, empezaron a aparecer siglas como MOTC (Movimiento de Trabajadores Clasistas), MFP (Movimiento Femenino Popular), SOPO (Socorro Popular), etc., etc.

| 16 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |1.9k Lecturas
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Sin embargo, una vez iniciada su lucha armada, estos organismos se convirtieron en una frágil fachada de los grupos armados y terroristas del senderismo. Y, conforme la violencia y la represión crecían, sus miembros tuvieron que optar por abandonarlos o integrarse a las células propiamente del partido.

2).- Aunque no se recuerde, el rastro inicial del Movadef puede encontrarse hacia mediados de 1993, cuando el “presidente Gonzalo y la c. Miriam” solicitan conversar con sus captores, reconociendo haber sido derrotados (“¿acaso creían que íbamos a tomar el poder?...queríamos que ingresen los yanquis”). En realidad, ahora ya se sabe, como resultado de numerosas reuniones con el “interlocutor académico” (Montesinos), se acordó trasladar a la cúpula senderista ubicada en diversas prisiones del país al lugar de reclusión de Guzmán, para que los convenciera de la inutilidad de seguir con su lucha armada. Y de allí salió la coartada del Acuerdo de Paz.

Nunca hubo un Acuerdo de Paz, pero sí otros acuerdos. Además de los que privilegiaban las condiciones de carcelería de Gonzalo y Miriam, fueron dos los más importantes: a) El que ambos firmaran la carta, redactada por Merino Bartet del SIN, que Fujimori utilizó en la Asamblea de la ONU- 1º octubre del 93- como muestra de la rendición del terrorismo senderista a escasos días de la realización del Referéndum, con el claro objetivo de favorecer la aprobación de la Constitución fujimorista vigente hasta nuestros días; b) La publicación y difusión al interior de los núcleos de senderistas presos y también en las células del extranjero, de la crítica implacable contra la fracción “Proseguir” que pugnaba por continuar la lucha armada.

La tesis enarbolada por Guzmán en prisión sostenía que ya había terminado la Primera Gran Ola de la Revolución Mundial (con su captura, se entiende), y que la tarea ahora era acumular fuerzas y esperar la inevitable Segunda Ola, donde una remozada guerra popular iba a tener, ahora sí, una verdadera dimensión mundial. ¡Para lo que se requeriría preparar la militarización de todos los partidos comunistas! Pero, en realidad, la capitulación ideológica era total. La farsa había terminado y el cuento de la “jefatura mundial” también. El presidente Gonzalo dio paso al doctor Abimael Guzmán.

3).- Los únicos que se han militarizado son la banda armada de los Quispe Palomino del Vrae. Secuestrando niños y fagocitando la industria del narcotráfico. De otro lado, los “acuerdistas” se transformaron en “solución política”, y después en “Amnistía general” (Guzmán, Montesinos, Martín Rivas, etc.). Cosa curiosa, los primeros reniegan de su pasado pero siguen matando; los segundos consideran que el terrorismo senderista fue la más grande y trascendente gesta social de nuestra historia, pero ahora combinan la falsificación de firmas para inscribirse en la ONPE con la lucha a favor del aumento del sueldo de los profesores.

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Carlos Tapia

Carlos Tapia

Opinión

Columnista