Movadef

1.- Encubiertos al interior de esta fea sigla, desde hace tres años la facción “acuerdista” de los rezagos senderistas, de manera organizada y con un activismo permanente, viene desarrollando una campaña a favor de la “Amnistía General” para Abimael Guzmán y “todos los presos políticos, prisioneros de guerra, políticos, policías y militares que se encuentran en prisión, inculpados o condenados por su participación en la guerra interna…”. Cuando nombran a los “presos políticos” se están refiriendo a los militantes de su partido, y a los miembros de sus grupos armados que ponían coches-bomba (Tarata, por ejemplo), de aniquilamiento (asesinos de María Elena Moyano), los llaman “prisioneros de guerra”.

| 03 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Aunque no quieren reconocerlo, detrás de esta propuesta se encuentra el interés de juntar fuerzas con aquellos que desde la otra orilla y de manera dispersa están de acuerdo con la salida de prisión de Montesinos, Martin Rivas y el grupo Colina, Fujimori, etc.

2.- Siendo objetivos, hay que reconocer que desde octubre de 1993 los acuerdistas han estado propagandizando que el camino de su llamada guerra popular, entró a un “recodo” ya que no existirían condiciones para desarrollarla (después de la captura del presidente Gonzalo) y que por eso era necesario llegar a un “Acuerdo de Paz” con el gobierno de Montesinos-Fujimori para ganar tiempo y esperar nuevas condiciones favorables. Con el transcurrir del tiempo, ya se atrevieron a reconocer que la guerra popular había terminado. Por eso califican al grupo del VRAE como unos simples “mercenarios” (porque no aceptan el liderazgo de Guzmán, al cual acusan de traidor y terrorista, bromas aparte). Como nadie les hizo caso, salvo los senderistas presos, a mediados de la década pasada y acogiéndose a un mínimo de realismo, cambiaron su consigna por la de “luchar por una solución política a los problemas derivados de la guerra interna”. Y de ahí a pedir la amnistía del Doctor Abimael Guzmán (ya no hablan del presidente Gonzalo, porque han recuperado el sentido del ridículo), había solo un paso.

3.- Es verdad que preferible es su campaña a favor de su amnistía a que pongan coches-bomba. Aunque, es necesario advertir, que todavía continúan atrapados en su fundamentalismo violentista; no pueden renegar del uso de la lucha armada (le llaman “política con derramamiento de sangre”), a la que consideran una “etapa superior de la lucha de clases” para la que habría que preparase y que, de presentarse las condiciones a nivel mundial, habría que estar alertas para poder reiniciarla y que no los agarren desprevenidos. Eso es lo que le dicen a sus seguidores, en reuniones reservadas, para seguir manteniendo viva la voluntad política organizativa, y saber aprovecharse de ella, aunque sus dirigentes cada vez creen menos en este discurso. Contradicción insalvable que solo podría superarse si optan claramente: o ser leales al régimen democrático, sin trampas ni medias tintas, o unirse al grupo de los hermanos Quispe Palomino en el VRAE.

4.- Nada de lo anterior, nos debe impedir que rechacemos la ilegal y torpe decisión de los miembros de la DIRCOTE que no se cansan de meter presos a los seguidores del MOVADEF por el solo hecho de pintar consignas en las paredes a favor de la amnistía de Abimael Guzmán. Y si pintaran la pared pidiendo la libertad de Montesinos ¿también los meterían presos? Así, dentro de poco sí vamos a tener verdaderos presos políticos. Como para no creerlo.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista