Morbo and yeil corps

La prensa popular ha cobrado un matiz ámbar, pasó la mostaza y pretende ser la cloaca absoluta recién salida de las rotativas.

| 18 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 673 Lecturas
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Pareciera que se ha puesto de acuerdo para el reparto por entregas en cada celdilla de los San Jorges y Santas Mónicas en un fast food yeil que cobra un nuevo género periodístico: el Chollywood canero star, o la lumpenización de la farándula; la magalización extraordinaria con su nuevo plus: todos tenemos que vivir sus jaulas. Han creado una sarita colonia con las tetas en el aire ávido para cualquier público. Atrás quedó la sección crónica roja y de espectáculos, los policiales y la novela negra: estamos siendo testigos de nuestro tiempo y a china nomá me patean barro, uña y mugre. En un ojo biónico de las portadas del Trome, el Ajá, el Popular, etc, podemos decir que el ventilador para el grueso de la población cobra rico en la medida de llenarnos de pura shit. Veamos: el asesino del peluquero Marco Antonio es visitado por la mamá de un finado sicario y fue portada del Trome y lo presenta con la frecuencia de un ova anime –Kenshin se queda corto-, es decir, por entregas, desenterrándolo ya de varias semanas atrás. Otra: Que Abencia Meza le echó ojo a Eva Bracamonte. Más: Thalía Stabridis la visita 8 horas a su íntima, la Liliana Castro Mannarelli – no les miento: crean un imaginario lesbo hiperreal, pe, el morbo pornográfico ataca, soy varón-. Otra: presas en el show de Gisela (con sus ricotonas burriers en el frente, a chika precio), vamó, encadena, los vasos comunicantes hacia la reclusión definitiva de nuestra libertad de información. Dense cuenta que los contenidos vienen sistemáticamente de semana en semana, con el mismo tema combo penales-sexo-farándula. Es como si un equipito de prensa poderoso, de fábrica y escuela Vladi (apri), estuviera condimentándolo. Es un caso totalmente político. O las tremendas Ángeles de Fuego que fueron con dos casaquitas menos al San Jorge para la visitada indicada y cámaras a ellas, más sex and yeil. De nuevo, el combo letal, más Rómulo León en pindinga, claro tá. Todo está dicho: la columna vertebral es un falo o una vulva canera bien jugosa insaciable que salpica a todo, que arrecha a la mil y es irresistible (Mañana sigo con la segunda parte).


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Luis Torres Montero

Malas palabras

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