Monotarea (una cosa a la vez)

De un tiempo a esta parte, querámoslo o no, nos hemos visto capturados por la multitarea (multitasking – muchas cosas a la vez), hecho fácilmente verificable con solo observarnos. No importa el lugar (casa, trabajo, espacios públicos, etcétera), para comprobarnos inmersos en actividades simultáneas: escuchándonos, usando el celular, ojeando el diario impreso o viendo la televisión, oyendo música, movilizándonos y otras tareas todas a la vez. Si bien es cierto que cada una de estas tareas o actividades las hacemos necesariamente de una por vez, lo cierto es que al hacerlas con tan poco intervalo entre una y otra se enciman y no nos permiten la comprobación de si las estamos haciendo bien, con eficiencia. No necesitamos de mayor análisis para conocer la respuesta: ¡No¡ Además, y esto es lo que reviste mayor seriedad, con muchas de ellas no nos estamos permitiendo siquiera el disfrutarlas mientras las realizamos.

| 27 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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El tema da para largo y por lo tanto, ciñéndome al espacio que me permite esta columna, pretendo, únicamente, llamarnos la atención para darnos cuenta de aquello que, con este frenesí por la multitarea, por estar haciendo muchas cosas incluso cuando cruzamos una pista, estamos dejando de lado y también de que pensemos un poco si no sería mejor que empecemos por recuperar el uno a la vez, el cara a cara, la mono tarea (el monotasking) para así, al menos, de vez en cuando ocuparnos de nosotros mismos, ensimismarnos, o permitirnos reconocer al otro o a los otros cuando estemos en compañía. Veamos entonces qué es lo que nos estamos perdiendo o, también, qué es lo que estamos dejando de ganar.

Lo que más se resiente con ocuparnos de muchas cosas a la vez, es decir con la multitarea, es el contacto humano. Cada vez más dedicamos menos tiempo para los demás. Comprobamos en un café, ya sea a una pareja o a un grupo, a la mayoría de ellos dedicada a atender permanentemente sus telefonitos. Podemos verlos, cabeza abajo, digitando frenéticamente mensajes para otros desatendiendo a los presentes, dejando de disfrutar de la compañía, incluso asoma en sus rostros una risita estúpida cuando digitan, de seguro porque están imaginando la reacción del destinatario ausente. Los encontramos en el cine, en la calle, en el museo, allí están ellos perdiéndose la película, el paisaje, la contemplación del arte. Los vemos pero quizás, en alguna medida cualquiera fuese, podemos también vernos a nosotros mismos protagonizando la multitarea, este frenético comportamiento gran creador de ausencias.

Propongo que encontremos nuestra monotarea (o nuestras mono tareas) y que nos dediquemos a practicarlas una a la vez. Hacerlo nos permitirá descubrir a los amigos, encontrarnos con los hijos, con los padres, disfrutar de la ciudad y del paisaje. Conozco de varios espacios en los que no se permite el uso de celulares ni de laptops y en ellos es fácil comprobar la alegría del intercambio, de una buena comunicación, el uno a uno y el cara a cara, espacios en los que se practica la monotarea y que ojalá fueran cada día muchos más.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista