Mitos constitucionales

Uno: que las constituciones de 1979 y 1993 tienen origen dictatorial, así qué tanto lío por la forma como Fujimori nos arrimó la carta neoliberal, con golpe de Estado y acuerdo con la OEA. Mentira: la de 1979 nace contra una dictadura, a partir de un movimiento social que arrincona el poder militar y le obliga a buscar una vía de escape. La de 1993, nace del golpe cívico-militar del 92, impuesto con los tanques, fue una vía de continuidad y legitimidad del golpismo, que ya había “reorganizado” al país en base a decretos leyes, y sirvió para legalizar las reelecciones posteriores y colocar los candados para inmovilizar al país.

| 31 julio 2011 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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Dos: en ambas constituciones participaron fuerzas disímiles y por lo tanto representaban un cierto grado de consenso político. Falso. En la carta del 79 no tomó parte la dictadura, mientras que en la del 93, el grupo dictatorial hegemonizó la asamblea y fue el único que votó a favor de sus contenidos. La mayoría de los partidos: Apra, Acción Popular y la izquierda no participaron del CCD que elaboró la constitución, y aun los que lo hicieron (PPC y otros) se opusieron a su contenido y votaron en el referéndum contra su ratificación.

Tres: la constitución de 1993 es democráticamente superior porque se convalidó en un referéndum. Pero la validez de esta consulta nunca terminará de discutirse, por la falta de garantías en el conteo en un país bajo control militar y por sus resultados: diferencia de apenas dos puntos; la suma de votos por el No, blancos y viciados era superior al Sí; el Sí ganó en 10 departamentos y perdió en 14; etc.

Cuatro: la constitución de 1993 garantizó el crecimiento económico. Si fuera así, también sería responsable de las recesiones del 95-96, 98-2001, 2008-2009, que forman parte del mismo período.

El hecho es que crecimiento y decrecimiento han dependido del factor externo mucho más que antes por la elevada exposición de la economía a las fluctuaciones del mercado mundial. Actualmente, cuando la situación empeora en Estados Unidos y Europa, y se debilita China, la perspectiva no es buena para el Perú y no habrá constitución que la proteja.

El problema del documento del 93 es que amarra al país (los famosos candados), lo somete a las presiones del capital y sujeta las manos del Estado para orientar y participar en la economía (artículo 60).

Cinco: la constitución del 93 es liberal y atrae la inversión. Falso. El documento de Fujimori es corrupto, porque dispone de los bienes públicos como si fueran privados (artículo 62) y por eso atrae inversión corrupta. Es depredadora porque no defiende los recursos naturales, ni los derechos del Estado y las comunidades sobre estos recursos (artículo 66).

Sexto: quien invoca la constitución del 79 está fuera del sistema y se convierte en “presidente de facto” que debe ser enmendado por las Fuerzas Armadas, como pedían a gritos Chávez y Salgado. Pero fue Fujimori el que violó su constitución para la re-reelección con la “interpretación auténtica” y la destitución del Tribunal Constitucional. Y los partidos de la mesa de la OEA que después fueron gobierno, los que la modificaron fuera de sus procedimientos, para permitir la transición del 2000 (redujeron los mandatos, anularon la reelección) y posibilitar el gobierno de siete meses de Paniagua. O sea que tampoco es un texto virgen que merezca tanto escándalo como ocurrió el último 28 de julio.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista