Mistura en el “Perú, país minero”

Luego de esta extraordinaria demostración de nuestra diversidad que es Mistura, no entiendo cómo se puede seguir manteniendo la idea de que el Perú es antes que nada un país minero. Si algo hace obvio Mistura es que el Perú es un país muy diverso en su geografía, en sus recursos naturales y en su cultura, y que es en esa diversidad donde radica su riqueza.

Por Diario La Primera | 18 set 2012 |    

Lo primero que Mistura hace evidente es nuestra diversidad cultural. Basta mirar la pachamanca y la caja china, el ceviche y el juane, el pisco y los licores amazónicos, como muestra de una lista que es –felizmente- interminable. Una cultura expresada en nuestra comida, que, además, está constantemente cambiando, con nuevas influencias internacionales que nos enriquecen; sobre todo porque no reemplazan a lo peruano sino que añaden variedad.

Esa diversidad expresada en la comida está muy claramente sustentada en la diversidad de nuestra producción de alimentos, agropecuarios y pesqueros, y su gran calidad. Imposible entender nuestros avances gastronómicos sin la papa amarilla y el paiche, sin el choclo y el camote, sin la uva y el “ojo de uva”, para mencionar algunos productos que no se encuentran en otros países, por lo menos no con la calidad de los peruanos.

Los 500 mil asistentes y 14 mil turistas extranjeros asistentes a Mistura muestran cómo se ha podido generar un enorme movimiento alrededor del rescate de la diversidad de nuestra comida y de la promoción de su calidad. A diferencia de la minería, la gastronomía y la alimentación son actividades donde la riqueza no se concentra en unas pocas manos, sino, por el contrario, donde trabajan directamente miles de personas e indirectamente muchas más, en toda la cadena de producción y comercialización de los alimentos allí presentes.

Si Mistura es para muchos sobre todo una experiencia de consumo y cultura, desde otro punto de vista es también una forma de intercambiar conocimientos, dar a conocer nuevos productos y promover las conexiones entre los múltiples actores. Seguir añadiendo valor y generando empleo alrededor de nuestra comida, requiere que las buenas experiencias se multipliquen. Se necesitan no solamente chefs y personal calificado, también tener ingredientes de alta calidad, para lo cual la conexión con quienes proveen los insumos es fundamental, como en cualquier proceso de desarrollo económico.

Lo que se vio en Mistura no fueron empresas gigantescas que remueven montañas para extraer lingote tras lingote. Lo que se vio es un proceso de desarrollo incluyente por el empleo generado y las culturas allí expresadas. Un evento en el que el mercado interno sustenta una mejora productiva que va proyectándose cada vez más al exterior. Un evento que, revelando novedades y conectando productores, genera la mejora de la calidad y de las cadenas de valor.

Muchas críticas pueden hacerse a Mistura, como a cualquier proceso nuevo. Lo que no puede perderse de vista es su sentido estratégico para el desarrollo nacional, donde lo diverso y lo inclusivo, lo económico y lo social, van de la mano.


    Pedro Francke