Mi querido callejón

Humberto pasó con una combi por La Victoria y vio que el callejón donde había crecido tenía un llamativo letrero de “se vende, 1200 metros cuadrados de terreno”. A Humberto entonces se le vinieron los recuerdos y tuvo que bajar de la combi tratando de que el cobrador no se diera cuenta de que quería llorar.

Por Diario La Primera | 06 octubre 2012 |  747 
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Hacía cuarenta años había dejado el lugar a la edad de 20, pero en ningún momento dejó de extrañar aquel callejón donde se habían juntado todas las culturas del país. Había vivido ahí los mejores años de su vida y ese lugar era para él el mejor espacio para la felicidad. Recordó que en el cuarto al lado del suyo vivía una huancaína cuya hija de ojos deslumbrantes le robó el primer beso; que frente a su casa vivía un chalaco que tocaba la guitarra como los dioses y que no podía almorzar si no escuchaba “Los Embajadores Criollos” mientras comía; que el cuartito más chico era de un chino que se levantaba primero que todos para ganar el turno en el caño solitario y que era él el que se acostaba más tarde que todos; que todos los sábados por la noche la tía Rita compraba una caja de cervezas para los grandes y una caja de gaseosas para los chicos y que cantaba como loca en la puerta del callejón. Recordó a la tía ayacuchana que vendía frutas en el Parque Universitario a la que había robado sistemáticamente una manzana diaria de su triciclo frutero; recordó que en el cuarto mejor pintado vivía un maestro de escuela que tenía una hija a quien, a sus 15 años, le habían crecido demasiado los senos y que era disfrute de toda la chibolada; recordó a la hija de la costurera por quien enloqueció de amor y que ella cortó la relación asustada porque lo pescó viendo una revista para adultos con los negritos del departamento uno; recordó a su madre organizando a los vecinos y el tremendo homenaje que el callejón le hizo a su padre cuando se fue de este mundo. Ahí se quedó, con el recuerdo de su padre, con la sonrisa de su viejito en la memoria, y volvió a subir a otra combi con el corazón estremecido.
Referencia
Propia

    El Escorpión

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