Mentiras sobre una dulce muchacha

Conozco a Virly Torres, funcionaria de la Embajada de Venezuela en el Perú.

Es una muchacha dulce, bolivariana, leal a su país, a su presidente Hugo Chávez, a sus amigos.

| 26 marzo 2008 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 585 Lecturas
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Con ella he hablado muchas veces. Hemos coincidido en nuestras simpatías políticas y en nuestros criterios sobre las llamadas casas del Alba.

Las casas del Alba son creaciones espontáneas de gente humilde por medio de las cuales se intenta expresar solidaridad con la Venezuela satanizada por algunos medios de comunicación. Otros han organizado Casas del Alba con la esperanza de recibir ayuda económica de Venezuela y, a lo mejor, hay quienes han propiciado la conformación de algunas de esas famosas casas para construir el artificio de una base mediática a los ataques persistentes contra la revolución bolivariana. Se sospecha que una poderosa embajada extranjera maneja los hilos de esa conspiración. Yo he opinado y Virly es también de ese criterio, de que las Casas del Alba deben ser sustituidas por algo parecido a Casas de la Amistad, para eludir provocaciones y otros malestares, como las descomunales alegrías de algunos expertos en el arte de satanizar, cuyos propósitos siniestros incluyen la ruptura de relaciones entre Perú y Venezuela .

La pregunté a Virly, a sabiendas de que me diría la verdad, sobre los números telefónicos que, supuestamente, están en las agendas de sospechosos involucrados en supuestos actos de terrorismo y Virly me respondió con su apasionada y convincente voz: “nunca los he visto en mi vida”.

Alguien del Ministerio del Interior de este país, explicó: “la venezolana Torres no ha sido investigada debido a su condición de diplomática extranjera”.

Yo fui Ministro del Interior de Nicaragua -he conocido también cómo funcionan los Ministerios del Interior de muchos países- y sé muy bien que los diplomáticos extranjeros sospechosos de actividades ilegales son investigados sin escándalo pero con ferviente entusiasmo. De tal modo que ese funcionario o prestó oídos sordos a Mariátegui “el pequeño”, quien ha recomendado una y otra vez la expulsión de la joven diplomática -tal como ha recomendado las tinieblas ideologicas y besar las manos del señor Bush -o simplemente – y esto es lo más probable – no tiene nada que investigar.

Yo no expresaría solidaridad alguna – ni siquiera con el gobierno venezolano, con quien me solidarizo en todo lo demás- si se toma la decisión de sacar del país a Virly como consecuencia de estas presiones mc cartistas y obscenas. Más aún: si se comprueba que dichas casas son financiadas por Embajadas del Alba, Nicaragua aparecería como cómplice, y yo –mentirosos- renunciaría.

No miento nunca y apoyo siempre lo justo. Los ataques contra esta buena muchacha, contra la honesta y patriota funcionaria venezolana son odiosas y dan deseos de vomitar.


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Tomás Borge

Opinión

Embajador de la República de Nicaragua