Max, el impostor

Es posible que el peruano Max Barrios no sea tampoco el ecuatoriano Carlos Espinoza Mercado. En realidad, nadie sabe cuál es la identidad de aquel hombre que vistió la casaquilla peruana y es posible que ni siquiera él lo sepa.

| 26 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 515 Lecturas
515

Este hombre parece salido de una página de ficción o tal vez esa página de ficción sea esta vida llena de contradicciones y sucesos inexplicables, en la que hay gente que grita que estamos muy bien en economía y la desnutrición crónica sigue matando niños. Este futbolista se ha equivocado de profesión. Su verdadera vocación parecer la del estafador y entonces su digno puesto de trabajo está en el Parlamento. Hasta ahora no ha dicho nada y no debe llamar a sorpresa que de su boca salgan palabras raras de un idioma africano. Nadie sabe qué dirá cuando le toque cantar. Imagino que será alucinante escuchar su historia. A mí me gustaría saber con qué inventos y sueños de triunfo lo engatusaba su supuesto padre peruano. Este padre adoptivo, ese que en otros tiempos se alucinaba Diego Armando Maradona, parece ser el verdadero pendejo, disculpen el vocabulario, pero es indignante que esto esté pasando en el Perú, que ya tiene tantas cosas descuadradas. Por algunas actuaciones, yo pensaba que los únicos estafadores de la selección de fútbol eran Pizarro y Markarián, pero apareció este hombre a asombrar con su historia inclusive a los genios de la ficción. Seguramente esos bravos de los que hacen teleseries están maquinando ya para llevar a la pantalla chica esta historia de los dioses. Sería bueno que el muchacho cuente ya toda su verdad. Quizá escuchando su drama de niño pobre sin padres, de abandonado desde chiquito, pueda compadecernos y dejar que esto pase como una anécdota increíble. Habla, Barrios. Queremos oír la historia.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

El Escorpión

El Escorpión

elescorpion@diariolaprimeraperu.com

Deje un comentario