Mamita, los rusos

Mientras Gana Perú sigue enredado en el asunto Alexis y no encuentra la manera de salir del mismo, alimentando la impresión de que hay algo que merece ocultarse, la derecha entra en confianza y empieza a dar lecciones de gobierno: hay que ser institucionales, dicen, los que no se despeinaron después de conocer los trajines de Del Castillo, Garrido Lecca y otros, por la suite de Canaán y les pareció la mejor respuesta a la alarma causada por estos tratos clandestinos, la declaración del presidente de que él recibía más de mil empresarios por año y qué importancia podía tener que a uno de ellos se le conversara en su hotel.

| 17 julio 2011 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 960 Lecturas
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Tampoco la informalidad de Kuczynski de integrar los directorios de las empresas que favoreció desde el poder (caso de LNG, Backus y otras), merece comentarios de los profesores de economía que hacen de columnistas en Correo u otros diarios, ni que como ministro haya mejorado las condiciones contractuales de las empresas que antes integró como alto ejecutivo (LAP, Edelnor y otras).

Esa no es la institucionalización de la que debemos preocuparnos. ¿Y quién no recuerda qué se dijo de los audios de Remigio Morales haciéndole los contactos a Lourdes con los contratistas de la municipalidad a la “futura alcaldesa”. Ahí sí era de lo más normal estos relacionamientos, pero no los que se hacen de manera abierta en las oficinas oficiales.

Pero, efectivamente, el Perú merece un trato más formal y abierto de sus relaciones comerciales y financieras, y sobre todo un sinceramiento de lo que realmente pasó en los últimos cuarenta años en los que se han impuesto una serie de sentidos comunes que no corresponden a la realidad, pero que ahora hasta los repiten miembros del nuevo gobierno que se supone viene sin compromisos con el pasado, que incluye no ser esclavos de la falsedad. La frase “nacionalista de la Sociedad Nacional de Pesquería: “nada con los rusos”, es un buen ejemplo.

Los empresarios peruanos, y no tan peruanos, como que hay chinos, noruegos y de otras nacionalidades entre los principales inversionistas, que han depredado la anchoveta, la sardina y cuando pueden van sobre el jurel y la caballa para convertirlos en harina, que se niegan a estructurar una actividad pesquera para la alimentación popular, en un país con uno de los mares más ricos del mundo y con mayores índices de desnutrición; que se han orientado a quitarles el negocio a los medianos y pequeños pescadores, y que amenazan sistemáticamente a los extractores artesanales sobre las 5 millas, arrebatándoles el recurso con enormes redes que cargan todo lo que pueden, pero que son incapaces de competir en alta mar con los barcos extranjeros de diversas nacionalidades que actúan sin controles sobre las 100 millas, llevándose el atún, jurel y otras variedades para los mercados de sus países, nos quieren hacer creer que el gran peligro es el regreso de los rusos que andaban por aquí en la época de Velasco ((¡!)

Como si no estuviéramos ante el fracaso glorioso del “ordenamiento” dictado por el exministro Rafael Rey, que ha creado más desorden y depredación en nuestras costas, y no debiéramos pensar en compromisos de Estado a Estado, con la participación de inversionistas privados interesados en la alimentación, para explotar toda la extensión de las 200 millas (por las que estamos disputando en La Haya), para descargar alimentos en nuestros puertos y someterlos a sistemas de conservación para alimentar al pueblo. ¿Quién se opone a esto?, ¿quiénes quieren que el mar siga siendo arrasado para enviar los peces a los molinos y vender harina en el extranjero?, ¿por qué no hablamos claro en este tema, como en el del gas, y dejamos de mentirle a la gente?


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista