Madre de Dios castigada por el hipercentralismo

En Puerto Maldonado, Madre de Dios, la observación de los restos calcinados de las que fueron las instalaciones del Gobierno Regional de Madre de Dios le dejan al espectador múltiples sensaciones e impresiones, pero sobre todo dos: la de la irracionalidad y del vandalismo y de cómo las multitudes y masas sin control no sólo pueden provocar incendios físicos, sino también políticos.

Por Diario La Primera | 28 jul 2008 |    

En efecto, sicarios de la minería informal y otros grupos lumpenizados que fueron movilizados irresponsablemente por los dirigentes políticos y que escaparon de todo control en el paro del 9 de julio pasado no sólo incendiaron los edificios del Gobierno Regional de Madre de Dios sino también dejaron casi en cenizas el prestigio y la credibilidad de las organizaciones regionales que conformaron la llamada Alianza de Federaciones de Madre de Dios.

De hecho, el primer ensayo de unidad del movimiento regional prácticamente ha quedado en escombros y si hay alguien que ha pescado en este río revuelto, además de algunos intereses económicos y políticos locales, es el propio gobierno que ahora puede seguir castigando a Madre de Dios con su práctica hipercentralista.

El hipercentralismo castiga a Madre de Dios

Madre de Dios y con ella todas las regiones, particularmente amazónicas, son víctimas del hipercentralismo del gobierno central.

El 90 por ciento de la plataforma de lucha levantada por la Alianza de Federaciones en el paro del 9 de julio eran demandas contra decisiones del ejecutivo y del legislativo, particularmente las ya tristemente célebres leyes del “perro del hortelano”, es decir, aquellas que abren el mercado de tierras de Madre de Dios a las multinacionales. Igual en el resto de la Amazonía.

En Puerto Maldonado, el presidente de la Región Madre de Dios, Santos Kaway Komori, que tuvo que huir de Puerto Maldonado durante el paro por amenazas de muerte, me dice que el gobierno central le ha transferido 100 competencias, pero sin recursos. La dirección de Minería e Hidrocarburos de Madre de Dios que tiene que lidiar con 15 mil mineros informales en pie de guerra sólo tiene dos funcionarios.

Se lava las manos como Pilatos.

Tenemos un estado que es una fábrica de informalidad y un ejecutivo y un congreso que producen los engendros legales que provocan la resistencia y la protesta de las regiones que, casi siempre, reaccionan contra sus gobiernos regionales, mientras los culpables de esta cólera acumulada se lavan las manos como Pilatos.


    Róger Rumrrill

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    En el ojo de la tormenta