Machete gasta solo con ellas

Se parece al actor Danny Trejo de la película “Machete” de Robert Rodríguez. Pero es flaco, alto, sin músculos y medio triste; pero igual le dicen “Machete”. Dicen que quiso ser profesor, pero terminó como trabajador de tercer orden en un estudio contable de un tío lejano. Se llama Marco, pero le gusta que le digan Pepe; nadie entiende por qué.

| 01 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Su virtud es que siempre anda diciendo, sobre todo a los niños, que la educación es lo primero y que el ahorro es algo que todos debemos practicar. Su defecto notable, muy criticado por sus amigos cercanos, es que es duro de gastar, devoto de la virgen del puño, que cuida sus centavos como ciertas mujeres cuidan la apariencia.

Parece ser tan tacaño que es capaz de caminar de madrugada desde Barranco a Pueblo Libre por no pagar un taxi. Hace una semana, tuvo que esperar que amaneciera en un paradero de Miraflores para viajar y pagar justo lo que cuesta un pasaje en combi.

“Es que debe estar ahorrando para comprar algo muy importante”, lo defiende uno de sus amigos.

—Eso de que dicen que es ahorrativo a mí me parece un cuento. Es un hombre bueno que quiere que los niños estudien; pero eso de ser ahorrativo, nada —me dijo una de sus amigas que hace unos días salió a comer con él.

—A ver, cuéntamelo todo.

—Por lo poco que pude notar es que tiene un problema. Cree que las mujeres nos dejamos impresionar por el poder, por el dinero (un poquito sí, claro), pero no como él lo imagina.

—¿A qué te refieres?

—Todo lo que gana se gasta en impresionar a chicas y a veces se queda tan misio que no tiene ni para volver a casa después de las fiestas en Barranco a las que le gusta ir.

Otra de sus amigas me dijo que Marco también intentó imprecionarla invitándola a un restaurante caro en el que se gastó como medio sueldo en solo un almuerzo.

Su exenamorada me dijo: “Mira, antes de que lo aceptara me llevaba a lugares carísimos; después de que lo acepté, comíamos en cualquier lugar inclusive en los mercaditos de barrio. Lo dejé porque estando conmigo afanaba a otras chicas y se gastaba todo su sueldo con ellas”.

Hablé con Marco. “¿Es verdad que a usted le gusta impresionar mujeres llevándolas a lugares caros”. “No me gusta impresionarlas. Ellas me impresionan a mí”. “Pero,…”. “Pero nada. Si me sigues preguntando., te demostraré por qué me dicen Machete”.

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