Machacona insistencia pro-inversionista

28 de julio y nuevamente en el mensaje presidencial. La celebración de los logros en la atracción de la inversión extranjera, quieren obviar los importantes problemas que nuestro país atraviesa.

Por Diario La Primera | 31 jul 2010 |    
Con machacona insistencia oímos al presidente celebrar las cifras del crecimiento de las inversiones, y obviar la otra cara de la moneda de estos procesos: inversiones con amplísimos márgenes de ganancias, las serias limitaciones y los consecuentes conflictos sociales que viene ocasionando asegurar las mejores condiciones a las inversiones, y los ya bien sabidos faenones con los que más de un grupo de inversionistas se ha asegurado una entrada llena de privilegios. Frente a estos temas García calla y se presenta como víctima de los lobbistas.

El crecimiento de las inversiones extranjeras en nuestro país, va de la mano con un importantísimo crecimiento de su margen de utilidades. Así, en el 2009 si el total de inversiones fue de 4,760 millones de dólares, las utilidades que éstas generaron superaron ampliamente el monto de inversión, siendo de 7,064 millones de dólares. Es decir lo que se ganó en ese año superó la inversión total en 2,304 millones de dólares. Sólo en el 1er trimestre del 2010, las utilidades superaron casi 500 millones de dólares al monto total de las inversiones, siendo de 2,258 y 1,824 millones de dólares respectivamente. Claramente un buen negocio. Atraer inversiones es una tarea importante, pero no debe hacerse a cualquier precio.

Con grandilocuencia, García habló de la importancia de un Estado regulador, pero frente a la regulación de las inversiones ni él mismo se lo cree. ¿Dónde está la regulación de un Estado que decide dar la espalda a sus ciudadanos y sigue postergando la prioridad del abastecimiento interno en el caso de gas?, ¿cuánto hemos tenido que esperar para que se tome una decisión firme en torno a Doe Run y cuántos otros casos de contaminación se estarán pasando por agua tibia para no afectar a los inversionistas?, ¿cuánto más vamos a esperar para la adecuada implementación de obligaciones internacionales del Estado, en materia de estándares ambientales o derechos de los pueblos indígenas (como la Ley de Consulta), que vienen siendo postergados para no generar mayores costos y “espantar” a los inversionistas?.

En estos cinco años, la política de la atracción de las inversiones pareciera haber sido el único norte y garantizar la rentabilidad a los inversionistas parece ser la brújula que orienta el modelo. Una cosa es atraer inversiones y otra es poner los derechos de los inversionistas extranjeros por encima de la del resto de los peruanos. Las broncas en las diversas regiones van mostrando una vez más la bomba de tiempo que supone gestionar la política del país con preferencias tan descaradas. Estos conflictos deben evitarse.


    Alejandra Alayza Moncloa

    Alejandra Alayza Moncloa

    Globalización con equidad