Luces y sombras de los 100 días

La gran transformación es todavía, y que lo diga la gente, una ilusión. Sin embargo, nadie puede negar que el gobierno tiene esa vital voluntad de mejorar las cosas. Es buena la voluntad, lo malo es quedarse solo en eso.

| 30 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Estamos a pocos días de cumplir los primeros cien días de un gobierno que llegó al poder como vendaval de entusiasmo por el cambio. Hay cosas que aplaudir obviamente. Si la derecha cavernaria critica la política exterior es que vamos bien por ahí. La independencia en ese tema es clave como es clave fortalecer la unidad de nuestros países hermanos.

Los acuerdos con las empresas son buenos. Lo malo es dejarse ganar por algunas artimañas de transnacionales que siempre quieren ganar por ganar. Pudo ser mejor lo que se logró con el gravamen a las mineras.

La composición del gobierno es atractiva, con luchadores sociales incluidos; la alianza con los sindicatos y la ley de seguridad en trabajo son destacables, así como el aumento de salario mínimo. Lo malo está en las ambigüedades respecto a la Ley General del Trabajo.

La ley de consulta es un logro de este gobierno que hubiera evitado en la gestión pasada la muerte de 34 peruanos en Bagua. Pero esperemos su reglamentación.

Esa relación directa con la gente es primordial, porque no solo es hablar de inclusión social. Saludable es la creación de un ministerio para concretar Pensión 65, Cunamás, Beca 18 y los otros programas. No es posible que el crecimiento solo favorezca a una minoría.

Mantener la estabilidad económica es bueno; pero mantener la tecnocracia neoliberal tan amiga de Alan García es peligroso, tan peligroso como mantener a aprista convictos, confesos y corruptos el mando de los medios de información del Estado y en los cargos de confianza.

La lucha contra las corrupciones es una lucha que no debe cesar. Cueste lo que cueste, sin importar que pueda ser Chehade.

Todas las empresas deben pagar tributos para que la inclusión social pueda ser una realidad y cualquier tipo de renovación de contratos debe pasar por sentarse a la mesa y lograr beneficios para el país.

La gente votó por el cambio. Pidamos que se cumplan las promesas electorales. La recuperación del Lote 88 de Camisea es una buena señal y la reconstrucción del sur también. No parecerse al gobierno de García es la meta.


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Paco Moreno (Editor)

Enfoque

pmoreno@diariolaprimeraperu.com