Lozada y Otárola: ¿útiles o ineficaces?

1).- La designación de Valdés como ministro del Interior en el primer gabinete se debió a su cercanía con el presidente Humala (fue su instructor militar) y su aceptación para llevar a cabo la razia contra decenas de generales y coroneles de la PNP y así quedarse con una cúpula agradecida y adocenada, seleccionada por Villafuerte. Alberto Otárola, hermano del vocero de la bancada oficialista, ganó el viceministerio y el arequipeño Lozada, amigo de Valdés, fue designado nada menos como jefe de asesores.

| 07 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.8k Lecturas
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2).- Cuando Valdés asume el premierato, reemplazando a Lerner, es que Otárola termina de ministro de Defensa y Lozada de ministro del Interior. Misma collera. Llama la atención que a Lozada -hombre de negocios y por eso amigo de Valdés- se le diera la responsabilidad del principal sector ligado a la seguridad ciudadana, la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo; de lo que conoce tanto como el que esto escribe de derecho canónico. Francamente, Lozada como ministro es impresentable. Si no, que lo digan los mismos parlamentarios nacionalistas cuando lo han escuchado en la sesión reservada.

3).- Pero el problema tiene cola. Para no pocos, tanto Otárola como Lozada constituyen la fachada que encubre el verdadero poder en el manejo interno y de personal de estos importantes sectores; nos referimos al asesor “en el área de Seguridad y Defensa” (que utiliza el nombre de Ollanta para todo), el mismo que con lentes ahumados y pistola al cinto fue a Kiteni y Kepashiato dizque a supervisar el trabajo de inteligencia en el teatro de operaciones. Y cuyos resultados todos lamentamos.

4).- ¿Para quién o quiénes es útil la permanencia de Lozada y Otárola? Increíblemente, desde el equipo de asesores de Palacio de Gobierno salió el torpe argumento que se debería defender a capa y espada a los ministros cuestionados. El cuento que su separación favorecería a los hermanos Quispe Palomino es una desfachatez. Por el contrario, éstos estarán rezando para que no los saquen.

Pero también acá el problema trae cola. Los responsables directos de la equivocada estrategia en el VRAE son el propio CCFFAA en el aspecto militar, pero de los gobiernos de turno que no saben qué hacer con el narcotráfico y la corrupción ya instalada en la zona. Por eso no se logra ganar el apoyo de los pobladores (reconocida por todos como decisiva) y que solo nos acostumbremos a sumar los muertos y heridos de nuestro lado.

5).- ¿Para quiénes son ineficaces? Para nuestros soldados y policías, muertos y heridos. Conducidos por rutas favorables a las emboscadas, “patrullando” o persiguiendo no se sabe a quién o quedando mutilados por las minas. O, ser muertos por un francotirador al encontrarse al interior de una “base contrasubversiva”, producto de la errada tesis que para “reducirles el espacio de operaciones” a los narcoterroristas era necesario instalarlas en las zonas alejadas, abastecidas por helicópteros, violando todos los principios de la iniciativa táctica en una guerra irregular.

Pero, también, a las mujeres y hombres del país que han visto cómo se busca maquillar esta realidad, en el ánimo de engañarlos o confundirlos, con comunicados mentirosos e irresponsables.

6).- Estamos seguros que vamos a ganar; el problema es en qué tiempo y a qué costo social.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista

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