Los trabajadores tenemos el derecho de hacer política

El 1° de Mayo hemos hecho un llamado a forjar la unidad y a construir poder popular. Tenemos todo el derecho de hacerlo, y que nadie se llame a engaño ni se rasgue las vestiduras, no vamos a convertir jamás a las centrales sindicales en partido político. Las centrales seguirán siendo el frente único de clase donde tienen lugar todos los explotados, independientemente de su credo, de su ideología o de su afiliación política. Lo que proponemos es unir a los movimientos sociales y las fuerzas políticas que tienen las mismas aspiraciones y la misma voluntad de cambio.

| 06 junio 2008 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 554 Lecturas
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No reemplazaremos a los partidos políticos que tienen la obligación de representar a los intereses de las clases menos favorecidas porque los oligarcas ya tienen los suyos. No queremos que la historia se repita en que, luego de grandes luchas sociales y gremiales, a la hora de las elecciones, es la derecha la que triunfa porque no hemos forjado una representación política alternativa al sistema.

Con todo derecho, hemos llamado a la unidad de los que luchan, para construir una fuerza de raigambre política y social, capaz de hacer realidad la gran transformación económica, social y política, que el pueblo exige.

Cuando hemos hecho este llamado, la derecha tembló porque sabe que la unidad popular es el comienzo del fin de su hegemonía; por eso nos ha llovido diatribas e infamias de todo calibre, desde la prensa derechista y hasta del propio presidente García. Pretenden negarnos el derecho de hacer política, porque saben que sólo impidiendo la unidad, podrán seguir aplicando, sin tropiezos, sus nefastas políticas antinacionales y antipopulares.

En momentos que el gobierno redobla su política represiva, recortando los espacios democráticos, el pueblo tiene que dar una respuesta enérgica, no sólo con la movilización sino demostrando el origen democrático de sus luchas.

El Paro Nacional Cívico Popular, convocado para el 9 de julio, es la respuesta democrática contra la nefasta política de saqueo y subasta del patrimonio nacional que pone en grave riesgo nuestra soberanía y el futuro del país. El Paro es la respuesta democrática a la incesante alza de los precios de los alimentos, mientras que los sueldos, salarios y pensiones se evaporan cada día, y el hambre corroe los estómagos de millones de peruanos que viven en extrema pobreza, mientras el presidente García se “pavonea” con el crecimiento económico, que sólo hace más ricos a los ricos.


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Mario Huamán Rivera

Opinión

Columnista