Los subsidios agrícolas

La regulación de los subsidios empezó al crearse la OMC con tal laxitud que es posible considerar cualquier ayuda del Estado a sus productores como una subvención o, por el contrario, es difícil enmarcarla dentro de una política pública.

Por Diario La Primera | 13 ago 2008 |    

Ello ha permitido a los Estados Unidos y a la Unión Europea subvencionar su agricultura mientras que en el Perú un grupo de profesionales, en gesto ramplón hacia las políticas extranjeras, los ha desestimado, propiciando su importación en desmedro de la producción nacional y de la latinoamericana.

Han sido vanos los esfuerzos que desde el 2001 se hace en la OMC, hasta las recientes reuniones en Ginebra dentro del marco de la Ronda Doha. Las negociaciones han sido un fracaso a pesar de la predisposición de los países en desarrollo que plantearon la reducción de las subvenciones a cambio de similar gesto en los derechos de aduana para los productos industrializados, así como una liberalización del movimiento de personas propuesto por la India, a fin de poder colocar su inmensa masa de técnicos informáticos en cualquier lugar del mundo.

La cláusula de salvaguardia (SSM) ha sido el punto de quiebre de las negociaciones. Una medida que buscaba proteger a nuestros países de las importaciones agrícolas que pondrán en riesgo el campo, particularmente peruano, que dentro del TLC con Estados Unidos verá como el trigo, algodón, maíz y la soya, entre otros, acabará con la agricultura creando un caldo de cultivo propicio para la colisión social, a pesar del eufemismo de las compensaciones.

Dicha cláusula se aplicaría en caso de un aumento del 10 % de las importaciones agrícolas, en tanto que Estados Unidos planteaba un nivel del 40 %. Sin embargo, por encima de los intentos de la India y el extraordinario esfuerzo del Brasil, quienes se mostraron dispuestos a abrir sus fronteras para la importación de manufacturas a cambio de la eliminación de los subsidios, triunfó el proteccionismo.

Doha es un fracaso que nos afecta pues los productos agrícolas subsidiados ingresarán arrasando nuestros surcos. Y lo que es peor, sin capacidad de negociación bilateral pues ya hemos reducido a cero los aranceles; de tal manera que no tenemos nada que ofrecer a cambio de admitir la importación subsidiada.


    Aníbal Sierralta Ríos

    Aníbal Sierralta Ríos

    Opinión

    Columnista